El Banc Sabadell ha cerrado el primer semestre de 2026 con 971 millones de euros de beneficio neto, una caída del 0,5% respecto al mismo periodo de 2025. El dato, presentado este viernes 24 de julio en Sant Cugat del Vallés, marca el inicio formal de una nueva etapa bajo la dirección de Marc Armengol, su nuevo consejero delegado. Armengol calificó el momento como el cierre del «valle de la opa», en referencia al fracaso de la oferta pública de adquisición del BBVA y la salida definitiva del banco británico TSB, vendido en mayo al Santander.
Sin embargo, la cifra global oculta una realidad más compleja. Al excluir el impacto de la venta de TSB y los resultados extraordinarios, el beneficio recurrente del banco se sitúa en 691 millones de euros, lo que representa una contracción del 14,1% interanual. Este descenso refleja presiones reales en la operativa diaria, agravadas por un coste de más de 100 millones de euros derivado del programa de prejubilaciones en España.
Ingresos en alza, gastos bajo control y apuesta por el accionista
«Los ingresos van como un tiro», según Armengol
Durante la presentación, Marc Armengol destacó que los ingresos operativos crecieron con fuerza, aunque no especificó la tasa exacta. El banco atribuye este impulso al fortalecimiento de su cartera hipotecaria, que alcanzó los 40.200 millones de euros, un 3,4% más que en 2025. Esta expansión se produce en un contexto de tipos de interés estables y demanda sostenida en el mercado residencial español.
La entidad también ha iniciado una nueva fase de retorno de capital. En mayo pagó un dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción, financiado íntegramente con los ingresos de la venta de TSB. Además, anunció un programa de recompra de acciones por 331 millones de euros, una señal clara de confianza en su valor intrínseco y en su capacidad para generar flujo de caja.
Antecedentes y contexto
Cronología clave del cambio estratégico
- Marzo 2025: El BBVA retira su oferta sobre Banc Sabadell, tras no lograr el apoyo del 75% de los accionistas requerido por la ley.
- Mayo 2025: El Sabadell vende TSB al Santander por 2.100 millones de euros, una operación que generó un beneficio extraordinario de 322 millones.
- Junio 2025: El banco aprueba un plan de prejubilaciones en España con un coste estimado de 105 millones de euros, afectando a cerca de 1.200 empleados.
- Julio 2026: Presentación de resultados semestrales y anuncio de la contratación de la exdirectora de banca privada del Santander, como nueva responsable del negocio de riqueza del Sabadell.
Marco regulatorio y presión competitiva
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) tiene abierto un expediente sancionador contra la banca española por prácticas en la comercialización de hipotecas. Aunque Marc Armengol se negó a comentar el caso durante la rueda de prensa, fuentes del sector señalan que el Sabadell está revisando sus protocolos de contratación para alinearse con la nueva guía de la Banco de España sobre transparencia crediticia.
¿Hacia una rentabilidad sostenible en 2026?
Proyecciones y desafíos estructurales
El banco estima que la segunda mitad del año será más sólida, impulsada por la contención de gastos y la mejora de los márgenes de interés. Según sus cálculos internos, el beneficio neto anual podría alcanzar los 1.500 millones de euros, lo que supondría un repunte del 5,3% respecto a 2025 —siempre que no surjan nuevos impactos extraordinarios.
No obstante, expertos como Marta Rovira, economista senior de Funcas, advierten: «La reducción del 14,1% en el beneficio recurrente no es un dato coyuntural. Refleja una erosión en la eficiencia operativa y una menor capacidad de crecimiento orgánico en un entorno de competencia feroz y márgenes bancarios comprimidos».
Por su parte, el Consorci de la Zona Franca, que mantiene una alianza estratégica con el Sabadell para financiar proyectos de innovación en Barcelona, ha confirmado que seguirá apoyando iniciativas de fintech y sostenibilidad financiera, áreas en las que el banco ha reforzado su inversión desde principios de 2026.
La estrategia ahora es clara: consolidar una entidad más ágil, centrada en el cliente español y en la riqueza privada, tras dejar atrás su ambición transnacional. El reto no es solo ganar dinero, sino demostrar que puede hacerlo sin depender de operaciones extraordinarias.
