En un evento que ha captado la atención de la opinión pública, decenas de miles de personas se congregaron en Bilbao el pasado sábado para exigir el fin de lo que consideran «políticas de excepción» aplicadas a los presos de ETA. La manifestación, organizada por Sare, una red ciudadana que apoya a los reclusos de la banda, se llevó a cabo bajo el lema ‘Ezin da gehiago luzatu’ (No se puede alargar más), y recorrió las calles de la capital vizcaína desde La Casilla hasta el Ayuntamiento. Este acto ha sido respaldado por varios partidos políticos, incluidos EH Bildu, Podemos Euskadi, Junts y ERC, así como por sindicatos como ELA y LAB.
La pancarta que encabezó la marcha fue llevada por familiares de los presos, víctimas de tortura, activistas y artistas, lo que refleja la diversidad de apoyos que ha recibido esta causa. Sare ha señalado que, a pesar de algunos avances en la situación de los presos de ETA en los últimos años, aún persisten políticas que consideran injustas y que vulneran derechos humanos.
### Contexto Actual de los Presos de ETA
Según datos de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), el año 2026 comienza con 125 reclusos de ETA, la mayoría de los cuales se encuentran en cárceles de Euskadi y Navarra. Este número contrasta con los siete presos que había en la región cuando Pedro Sánchez asumió la presidencia en 2018. De estos 125 reclusos, un 52,8% cumple sus penas en régimen de semilibertad, lo que significa que están clasificados en tercer grado o bajo el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite la flexibilización de la privación de libertad para actividades laborales o formativas.
El Gobierno vasco, que asumió la competencia en materia penitenciaria en 2021, tiene la autoridad para aprobar las progresiones de grado que proponen las juntas de tratamiento de los centros penitenciarios. En los últimos cinco años, se han concedido 110 terceros grados a 90 presos de ETA, aunque 20 de estas concesiones han sido revocadas por la Justicia. En 2025, se otorgaron 20 terceros grados, lo que indica un proceso que, aunque ha avanzado, aún genera controversia y debate.
Sare ha manifestado que, a pesar de los pasos dados, el proceso de excarcelación de los presos debe recibir un impulso significativo. Los portavoces de esta organización, como el exconsejero de Justicia del Gobierno vasco Joseba Azkarraga y Bego Atxa, han señalado que «no se puede esperar más», argumentando que cada día que pasa se acumula sufrimiento y vulneración de derechos. En su opinión, el año 2026 debería marcar un punto de inflexión en la situación de los presos de ETA, considerando que ya han pasado tres años desde que se eliminaron las celdas de aislamiento y las políticas de alejamiento.
### Demandas y Derechos Humanos
La manifestación no solo se centró en la situación de los presos de ETA, sino que también abordó cuestiones más amplias relacionadas con los derechos humanos. Sare ha denunciado las «políticas de excepción» que aún se mantienen en el ámbito legislativo, judicial y penitenciario, y ha señalado que la judicialización de las progresiones al tercer grado sigue siendo un obstáculo significativo. La organización sostiene que se debe hablar no solo de derecho, sino de derechos humanos, y que este debe ser el objetivo que una a todas las partes involucradas.
Los portavoces de Sare han hecho un llamado a un reconocimiento que abarque a todas las víctimas de las diferentes violencias sufridas en el país, incluyendo a quienes han sido objeto de torturas, persecuciones injustas o actuaciones ilegítimas que han quebrantado derechos humanos fundamentales. En su discurso, han enfatizado que solo desde el respeto a las víctimas de todas las violencias y desde el fin de la existencia de presos de motivación política se podrá mirar al futuro con esperanza.
La manifestación en Bilbao ha puesto de relieve la complejidad del tema de los presos de ETA y las diferentes posturas que existen en la sociedad vasca y española. Mientras algunos abogan por la reintegración y el respeto a los derechos de los reclusos, otros consideran que las víctimas del terrorismo deben ser el foco principal de atención. Este evento ha sido un claro reflejo de las tensiones y divisiones que aún persisten en la sociedad en torno a este tema, y ha abierto un espacio para el diálogo y la reflexión sobre cómo avanzar hacia un futuro más justo y equitativo para todos los involucrados.
