Más de 2.000 palestinos reunidos en una plaza pública de Ramala, en la Cisjordania ocupada, estallaron en vítores tras el gol de Ferran Torres en la final del Mundial 2026. La euforia duró tres minutos. Luego, la transmisión se cortó. Un funcionario local subió al estrado y anunció: “Acabamos de saber la noticia de dos mártires a manos de colonos en la gobernación de Ramala. Pido un minuto de silencio”. El partido continuó sin audio. Al final, no hubo celebración.
Dos vidas truncadas a nueve kilómetros de la pantalla
Los fallecidos fueron Auda Abdul Farakhna, de 53 años, y Ahmed Abu Mukh, de 26, asesinados a tiros en Deir Jarir, localidad ubicada a 9 kilómetros del lugar de la retransmisión. Según fuentes de la Autoridad Nacional Palestina, los atacantes eran colonos israelíes que actuaron en el marco de una escalada de violencia en la zona desde principios de julio de 2026. El Observatorio de Derechos Humanos de Palestina confirmó que ambos hombres no estaban armados y que el ataque fue registrado por cámaras de seguridad civiles.
Voces desde la plaza
“Desde aquí, este partido se siente como un Palestina contra Israel”, declaró Mahdi, un joven espectador que acudió envuelto en una bandera de la Selección Española. “El gobierno y la gente de España ha dado un gran apoyo a Gaza, y les estamos muy agradecidos por ello”, añadió. Su testimonio refleja una percepción extendida: el reconocimiento del Estado palestino por el gobierno de Pedro Sánchez el 28 de mayo de 2024 marcó un punto de inflexión en la diplomacia europea. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, esa decisión fue adoptada “en coherencia con el derecho internacional y las resoluciones de la ONU”.
La final como escenario geopolítico
Mientras en Ramala se guardaba silencio, en Tel Aviv, miles de argentinos residentes en Israel celebraban con banderas compartidas: el azul y blanco israelí y el blanco y celeste argentino. Entre 50.000 y 70.000 argentinos viven en Israel, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina. El presidente Javier Milei, en una rueda de prensa del 15 de julio de 2026, afirmó: “Estoy orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”. Su gobierno ha mantenido una alianza estratégica con el primer ministro Beniamín Netanyahu, incluyendo acuerdos de cooperación en defensa y tecnología.
La cúpula israelí y el simbolismo del partido
Fuentes cercanas al Gabinete de Seguridad de Israel, citadas por Haaretz, revelaron que varios altos funcionarios vieron la final como “una oportunidad para reafirmar la normalidad en medio del conflicto”. Sin embargo, el gol de Torres en el minuto 106 frustró esa narrativa. Un alto cargo del Ministerio de Cultura israelí, que pidió anonimato, admitió a Vanguardia que “el resultado fue percibido como un revés simbólico en un momento de alta tensión diplomática con Europa”.
Antecedentes y contexto
- El 28 de mayo de 2024, España reconoció formalmente al Estado palestino, convirtiéndose en el quinto país de la UE en hacerlo, tras Noruega, Irlanda, Eslovenia y España.
- Desde junio de 2025, se ha registrado un aumento del 47 % en ataques de colonos en la Cisjordania ocupada, según el Informe Mensual de la OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU).
- El 12 de julio de 2026, el Consejo de Seguridad de la ONU rechazó una resolución que exigía una tregua inmediata en Gaza, tras el veto de Estados Unidos.
- El 18 de julio de 2026, el Tribunal Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra tres altos funcionarios israelíes por presuntos crímenes de guerra, una decisión que generó reacciones diplomáticas en cadena.
- En paralelo, la UE aprobó sanciones contra 12 asentamientos israelíes el 10 de julio de 2026, por “violaciones sistemáticas del derecho internacional humanitario”.
La final del Mundial no fue solo un partido. Fue un espejo: reflejó cómo la alegría colectiva se vuelve frágil cuando la violencia cotidiana no reconoce fronteras ni horarios de transmisión.
