La reciente propuesta de colaboración entre Euskadi y Canarias ha marcado un hito en la política territorial española, estableciendo un inédito eje de entendimiento que busca abordar los desafíos económicos derivados de la guerra en Irán. Esta iniciativa, impulsada por los presidentes de ambas comunidades, Pradales y Clavijo, no solo busca coordinar esfuerzos ante el Ejecutivo central, sino que también pretende redefinir las relaciones entre territorios con características históricas y administrativas únicas.
La distancia geográfica entre Euskadi y Canarias, que supera los dos mil kilómetros, no ha sido un obstáculo para que estas dos comunidades autónomas encuentren un punto en común. La guerra en Irán ha generado un impacto económico que afecta a toda España, y la necesidad de una respuesta coordinada ha llevado a Euskadi y Canarias a unir fuerzas. Esta propuesta se presenta como una oportunidad para que ambos territorios, que han compartido vínculos históricos a través de movimientos migratorios, se posicionen como actores relevantes en la política nacional.
### La Conferencia de Presidentes: Un Órgano en Crisis
La Conferencia de Presidentes autonómicos, que debería ser un espacio de coordinación y colaboración entre las diferentes comunidades, ha sido criticada por su falta de efectividad. En lugar de ser un foro donde se aborden de manera constructiva los problemas que afectan a las comunidades autónomas, se ha convertido en un escenario de gesticulación política. La propuesta de Euskadi y Canarias busca revitalizar este órgano, aunque se enfrenta a la realidad de que el Partido Popular, que controla la mayoría de las autonomías, ha utilizado la Conferencia como un frente de oposición al Gobierno de Sánchez.
El trasfondo de esta iniciativa es claro: no solo se trata de interpelar al presidente del Gobierno, sino también de desafiar al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. La propuesta de colaboración entre Euskadi y Canarias se presenta como una alternativa a la polarización política que ha caracterizado la relación entre el PP y el PSOE. Al unir fuerzas, ambas comunidades buscan demostrar que es posible trabajar juntas en pro de intereses comunes, más allá de las diferencias ideológicas.
El lehendakari Pradales ha expresado su preocupación por la estrategia del Gobierno central, sugiriendo que el PNV se siente incómodo con el ‘electoralismo’ que ha caracterizado los últimos discursos de Sánchez. Esta incomodidad se traduce en un deseo de recuperar la iniciativa política y de posicionar a Euskadi como un actor relevante en el debate nacional.
### Un Eje Periférico: Singularidades Históricas y Administrativas
La propuesta de Euskadi y Canarias no es solo una respuesta a la crisis económica, sino que también busca articular un eje periférico que reconozca las singularidades de ambos territorios. Euskadi, con su raíz foral y su historia de autogobierno, y Canarias, con su compleja realidad insular, comparten desafíos y oportunidades que pueden ser abordados de manera conjunta.
La relación entre ambas comunidades no es nueva. Históricamente, han existido lazos que han permitido el intercambio cultural y económico. La migración de vascos a Canarias y viceversa ha creado una conexión que trasciende la distancia geográfica. Esta propuesta de colaboración se fundamenta en la idea de que, a pesar de las diferencias, ambos territorios pueden beneficiarse mutuamente al trabajar juntos.
El presidente canario, Fernando Clavijo, ha mantenido una buena relación con el PNV, lo que facilita la creación de este nuevo eje de colaboración. La propuesta no solo busca abordar los problemas económicos inmediatos, sino que también pretende establecer un marco de cooperación a largo plazo que permita a Euskadi y Canarias afrontar juntos los retos del futuro.
La capacidad de iniciativa de las comunidades autónomas es un aspecto que se pone de relieve con esta propuesta. Al colocar la pelota en el terreno de juego del Gobierno central, Euskadi y Canarias están desafiando a Sánchez y al PP a responder a sus demandas. Esta acción no solo busca una respuesta inmediata a la crisis actual, sino que también pretende sentar las bases para una colaboración más profunda y duradera entre territorios con intereses comunes.
La propuesta de Euskadi y Canarias es un ejemplo de cómo las comunidades autónomas pueden tomar la iniciativa en la política nacional, desafiando la narrativa de que solo el Gobierno central tiene la capacidad de actuar. Al unir fuerzas, estas dos comunidades están demostrando que la colaboración y el entendimiento son posibles, incluso en un contexto político polarizado. La historia de Euskadi y Canarias es un testimonio de que, a pesar de las distancias, es posible construir puentes y trabajar juntos por un futuro mejor.
