La reciente aprobación de los Presupuestos de 2026 en Gipuzkoa marca un hito significativo en la política foral, especialmente para el Gobierno liderado por Eider Mendoza. Este acuerdo, alcanzado con Elkarrekin Podemos, se presenta como un paso crucial para garantizar la estabilidad en un contexto legislativo que se ha caracterizado por la diversidad de alianzas y la necesidad de pactos transversales. Con la legislatura en su tramo final y las elecciones de mayo de 2027 a la vista, la dinámica política en Gipuzkoa se torna más compleja y competitiva.
### La Aprobación de los Presupuestos: Un Acuerdo Estratégico
La diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, ha logrado cerrar el año con la aprobación de los Presupuestos de 2026, lo que le permite afrontar el futuro inmediato con mayor tranquilidad. Este logro se ha conseguido gracias a un acuerdo con Elkarrekin Podemos, que ha sido un socio clave en la aprobación de las cuentas y en la reforma fiscal previa. La Diputación, que se encuentra en una situación de minoría con el PNV y el PSE, ha sabido encontrar en este partido una colaboración efectiva, a pesar de que EH Bildu y el PP se han quedado fuera de este pacto.
La lectura del Gobierno foral sobre la postura de los partidos opositores es clara. Mientras que agradecen al PP su disposición para negociar y modificar el proyecto económico, critican a EH Bildu por haberse autoexcluido de las conversaciones. Este distanciamiento se ha evidenciado en la falta de acuerdos significativos entre la coalición abertzale y el Gobierno foral, lo que ha llevado a EH Bildu a adoptar una postura más crítica y a solicitar la retirada del proyecto presupuestario.
El contexto electoral que se avecina añade una capa de complejidad a la situación. Con las elecciones forales a la vuelta de la esquina, las negociaciones presupuestarias del próximo año podrían ser complicadas, y existe el riesgo de que se produzca otra prórroga si la oposición se mantiene firme en su rechazo. La capacidad del Gobierno foral para mantener abiertos los canales de diálogo con el PP será crucial en este sentido, dado que en el pasado han sido aliados en la aprobación de proyectos clave.
### La Dinámica de Pactos: De Derecha a Izquierda
La legislatura actual ha estado marcada por una notable flexibilidad en las alianzas políticas. A lo largo del tiempo, el Gobierno foral ha demostrado una capacidad notable para establecer acuerdos tanto con partidos de izquierda como de derecha. Este enfoque ha permitido a la Diputación avanzar en su agenda, a pesar de las limitaciones que impone estar en minoría.
El primer teniente de diputada general, José Ignacio Asensio, ha subrayado que la aprobación de los Presupuestos representa un «broche de oro» para una legislatura que, a pesar de las dificultades, ha logrado forjar acuerdos significativos. Este enfoque pragmático ha sido fundamental para la estabilidad del Gobierno, que ha sabido adaptarse a las circunstancias cambiantes del panorama político.
Sin embargo, la situación no es homogénea. EH Bildu, que ha mantenido una postura de oposición firme, se enfrenta a un dilema. A pesar de contar con el mayor número de junteros, su falta de participación en los acuerdos clave de la legislatura podría tener repercusiones en su estrategia electoral. La crítica de EH Bildu hacia Elkarrekin Podemos, acusándoles de haberse «vendido barato», refleja la tensión existente entre los partidos de izquierda y la dificultad de encontrar un terreno común en un contexto electoral tan polarizado.
La dinámica de los pactos en Gipuzkoa es un reflejo de la complejidad de la política española en general. La polarización entre los diferentes partidos, especialmente entre el PSE y el PP, ha dificultado la posibilidad de acuerdos más amplios. La incomodidad que podría generar una foto conjunta entre socialistas y populares se ha hecho evidente en las negociaciones, lo que ha llevado a un enfoque más cauteloso por parte del PSE.
A medida que se acercan las elecciones, la capacidad de los partidos para negociar y llegar a acuerdos será puesta a prueba. La situación actual sugiere que el próximo año podría ser un periodo de intensas negociaciones, donde cada partido buscará maximizar su influencia y asegurar su posición en el futuro político de Gipuzkoa.
En este contexto, la aprobación de los Presupuestos de 2026 no solo es un logro administrativo, sino también un indicador de la capacidad del Gobierno foral para navegar en un entorno político complicado. La habilidad para establecer alianzas y mantener abiertas las líneas de comunicación con diferentes partidos será esencial para enfrentar los desafíos que se avecinan en el horizonte electoral. La política en Gipuzkoa, como en muchas otras regiones, está en constante evolución, y los próximos meses serán decisivos para definir el rumbo de la legislatura y el futuro del Gobierno foral.
