El lehendakari Imanol Pradales ha expresado su profunda preocupación por la falta de un gesto de perdón por parte del Estado español en relación con el bombardeo de Gernika, un trágico suceso que tuvo lugar hace 88 años. Este acto, perpetrado el 26 de abril de 1937 por la Legión Cóndor alemana en apoyo al bando franquista, dejó una herida abierta en la memoria colectiva del pueblo vasco. En un mensaje institucional emitido tras un homenaje a las víctimas, Pradales subrayó la necesidad de que el Gobierno español reconozca su responsabilidad histórica en este ataque, que causó un sufrimiento indescriptible a la población civil.
La ceremonia, que tuvo lugar en Gernika, contó con la presencia del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier y el rey Felipe VI, lo que subraya la importancia del evento y la relevancia de la memoria histórica en el contexto europeo. Pradales recordó a las víctimas del bombardeo, incluyendo a las supervivientes Crucita Etxabe y Mari Carmen Aguirre, quienes vivieron el horror de aquel día fatídico. Para el lehendakari, el reconocimiento del sufrimiento de estas personas es fundamental para la reconciliación y la reparación de los daños causados.
### La Memoria Histórica y la Reconciliación
El lehendakari hizo un paralelismo con otros gestos de reconciliación en Europa, citando el reconocimiento de responsabilidad por parte de Alemania en relación con sus crímenes durante la Segunda Guerra Mundial. En 1996, el Parlamento alemán aprobó una donación para la reconstrucción del polideportivo de Gernika, un primer paso hacia la reparación. Un año después, el presidente alemán Roman Herzog envió una carta oficial reconociendo la implicación de su país en el bombardeo, un gesto que fue ratificado por el Bundestag.
Pradales considera que el viaje del presidente alemán a Gernika es un acto de responsabilidad histórica, un compromiso ético y político con la paz y la reconciliación. Este contraste con la actitud del Estado español, que ha argumentado que el bombardeo fue llevado a cabo por un ejército sublevado, resalta la falta de un reconocimiento formal de responsabilidad. Para el lehendakari, esta excusa no es válida, especialmente cuando otros países han asumido su parte de responsabilidad histórica, a pesar de no ser directamente responsables de los crímenes cometidos en el pasado.
El lehendakari recordó figuras como el canciller Willy Brandt, quien en 1970 se arrodilló ante el monumento a los héroes del gueto de Varsovia como un gesto de perdón por los crímenes del régimen nazi. Este acto simboliza la importancia de la memoria histórica y su papel en la construcción de un futuro más justo. Pradales enfatizó que la memoria histórica no debe ser utilizada para revivir viejos rencores, sino para asumir la verdad y la justicia, elementos esenciales para la convivencia pacífica.
### La Lucha por el Reconocimiento
El mensaje de Pradales es claro: la falta de un gesto de perdón por parte del Estado español es una oportunidad perdida para avanzar en la reconciliación y fortalecer los principios democráticos. Gernika no debe ser recordada solo como un símbolo de dolor, sino también como un recordatorio de la dignidad que todos los pueblos deben exigir para evitar que se repitan atrocidades similares en el futuro. El lehendakari hizo un llamado a no olvidar el legado de la barbarie de Gernika, señalando que el mural de Picasso, que representa el sufrimiento de la guerra, sigue siendo un símbolo de la lucha por la memoria y la justicia.
Recientemente, el mural fue vandalizado, un acto que Pradales considera un ataque a los principios democráticos y éticos en Euskadi. Este tipo de incidentes refuerza la necesidad de continuar reclamando justicia para las víctimas. A pesar de los avances en la memoria histórica en otros países, la falta de un gesto de perdón por parte del Estado español sigue siendo una herida abierta para los habitantes de Gernika y para todo el País Vasco.
El lehendakari concluyó su mensaje reafirmando que el reconocimiento de los sufrimientos pasados no es solo una cuestión de justicia, sino de principios éticos y democráticos que deben guiar la convivencia y la reconciliación. La memoria histórica debe ser un pilar fundamental en la construcción de una sociedad más justa y equitativa, donde el sufrimiento de las víctimas sea reconocido y honrado. La lucha por la memoria de Gernika es, en última instancia, una lucha por la dignidad y el respeto hacia aquellos que sufrieron en el pasado, y un llamado a las futuras generaciones para que nunca olviden las lecciones de la historia.
