Un tercio de los pacientes con dolor crónico en España no recibe un diagnóstico preciso en los primeros dos años de síntomas, según datos del Instituto de Salud Carlos III (2025). En clínicas como Traumaunit, unidad especializada del Centro Médico Teknon de Barcelona, esa cifra desciende al 8 % gracias a un enfoque centrado en la escucha clínica y la coordinación multidisciplinar.
El silencio que quema
El dolor neuropático no sangra ni inflama. No aparece en una radiografía ni se confirma con un análisis sanguíneo estándar. Se manifiesta como quemazón persistente, descargas eléctricas, opresión profunda o rampa muscular incontrolable, sin lesión traumática evidente. Para Robert Marsà, periodista que documentó el caso de una paciente de 47 años con secuelas de ictus en la mano derecha, «el diagnóstico tardó 14 meses y tres especialistas distintos. Durante ese tiempo, ella creyó que estaba volviéndose loca».
Voces desde la consulta
«Muchos pacientes llegan con historiales médicos de 10 o 15 años, tratamientos con antidepresivos, anticonvulsivos y hasta infiltraciones repetidas sin respuesta. Lo primero que hacemos no es ordenar pruebas, sino escuchar cómo describen el dolor», explica el doctor Joaquim Casañas, presidente de la Sociedad Española de Cirugía de la Mano (SECMA) y líder de Traumaunit desde 2006.
La cirugía del nervio periférico como puente diagnóstico y terapéutico
La cirugía no es siempre la solución final, pero sí una herramienta diagnóstica clave. Según el Comité Científico de la Federación Europea de Sociedades de Cirugía de la Mano (FESSH), la exploración intraoperatoria del nervio periférico permite identificar compresiones, neuromas o desmielinizaciones que los estudios electrofisiológicos previos pasaron por alto. En Traumaunit, el 62 % de los 1.240 casos intervenidos entre 2022 y 2025 revelaron hallazgos quirúrgicos no detectados previamente.
Cronología de un avance clínico
- 2004: El doctor Casañas inicia su formación avanzada en cirugía del nervio periférico en la Clínica Mayo (EE.UU.).
- 2006: Funda Traumaunit, primera unidad en España dedicada íntegramente a patologías complejas de mano, nervio y dolor neuropático.
- 2019: La SECMA aprueba las primeras guías nacionales para el diagnóstico diferencial del dolor neuropático periférico.
- 2025: El Ministerio de Sanidad incluye la evaluación neurofuncional en la cartera de servicios de Atención Especializada para pacientes con secuelas de ictus.
Antecedentes y contexto
El dolor neuropático afecta a entre el 7 % y el 10 % de la población adulta española, según el Estudio EPINEURO (2024), pero solo el 22 % recibe tratamiento especializado. Las causas más frecuentes son diabetes mellitus (38 %), lesiones traumáticas (27 %), secuelas de ictus (19 %) y cirugías previas (16 %). A diferencia del dolor nociceptivo —que responde a analgésicos comunes—, el neuropático requiere abordajes farmacológicos específicos (gabapentina, duloxetina) y, en casos refractarios, intervenciones quirúrgicas como la neurolysis o la transferencia nerviosa.
El retraso diagnóstico no es solo clínico: es estructural. El Informe del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (2025) señala que solo 12 de las 52 provincias españolas cuentan con unidades especializadas en dolor neuropático. En comunidades como Castilla-La Mancha o Extremadura, los pacientes recorren más de 300 km para acceder a una primera consulta especializada.
Coordinación como eje terapéutico
En Traumaunit, cada caso se revisa semanalmente en reuniones multidisciplinares que incluyen traumatólogos, neurofisiólogos, neurólogos, fisioterapeutas y psicólogos clínicos. «Un nervio dañado no se repara solo con un bisturí. Requiere reeducación sensorial, control de la espasticidad y manejo emocional del dolor crónico», afirma María Gómez, fisioterapeuta especializada en neurorehabilitación y miembro del equipo desde 2018.
La unidad ha reducido un 41 % el tiempo medio de diagnóstico respecto a la media nacional, según datos auditados por la Agencia de Calidad Sanitaria de Cataluña (2025). Además, el 83 % de los pacientes intervenidos quirúrgicamente reportan una mejora funcional significativa a los 6 meses, comparado con el 54 % registrado en centros sin protocolos integrados.
El desafío persiste: la formación especializada sigue siendo escasa. Solo 7 programas de residencia en España incluyen módulos obligatorios en cirugía del nervio periférico, y ninguno forma en evaluación clínica del dolor neuropático como competencia transversal. «Mientras no se reconozca el dolor como una patología en sí misma —no como un síntoma—, seguiremos perdiendo años valiosos de calidad de vida», concluye el doctor Casañas.
