Cada julio, miles de pacientes con glaucoma en España interrumpen su tratamiento oftalmológico bajo la falsa creencia de que las vacaciones justifican una pausa terapéutica. Según especialistas del Hospital Universitari Quirónsalud Barcelona, esta práctica —denominada coloquialmente vacaciones terapéuticas— es una de las causas más frecuentes de deterioro agudo del nervio óptico, con consecuencias visuales irreversibles.
La Dra. Yolanda Iribarne Ferrer, jefa del Servicio de Oftalmología del centro, advierte: “El glaucoma no entiende de vacaciones y no se debe descuidar nunca el tratamiento”. Sus declaraciones, emitidas el 20/07/2026, coinciden con el pico estacional de consultas por pérdida súbita de campo visual en pacientes que suspendieron sus colirios durante viajes o estancias en zonas costeras.
Por qué el glaucoma no da aviso previo
El glaucoma es una enfermedad asintomática en sus fases iniciales: no causa dolor, ni visión borrosa ni molestias evidentes. Su progresión se mide en décadas, no en días, pero el daño al nervio óptico es acumulativo y no regenerativo.
Factores de riesgo confirmados por evidencia clínica
- Edad superior a 40 años
- Antecedentes familiares de glaucoma
- Hipertensión ocular crónica (presión intraocular >21 mmHg)
- Miopía alta o diabetes mellitus
- Uso prolongado de corticoides tópicos o sistémicos
Según datos del Servicio Catalán de la Salud, el 62 % de los diagnósticos se realizan tras una pérdida visual ya avanzada —en muchos casos, tras una primera consulta motivada por caídas, choques o dificultad para conducir.
Las tres reglas no negociables en verano
Los oftalmólogos del Hospital Universitari Dexeus y el Hospital Quirónsalud Barcelona coinciden en tres recomendaciones prácticas para pacientes en período vacacional:
- No interrumpir los colirios, ni siquiera un solo día: la presión intraocular puede elevarse hasta un 35 % en 48 horas tras la suspensión.
- Usar gafas de sol homologadas (CE categoría 3 o 4): la exposición UV incrementa el estrés oxidativo en el nervio óptico.
- Aplicar lágrimas artificiales sin conservantes cada 4 horas en entornos con aire acondicionado o playa: la sequedad ocular eleva la presión intraocular en promedio 2,4 mmHg, según estudio publicado en Ophthalmology (2025).
La Dra. Mireia Jornet Pauli, especialista en Oftalmología de Quirónsalud, subraya: “No es una cuestión de disciplina, sino de neurobiología: el nervio óptico no tiene capacidad de reparación. Cada episodio de hipertensión ocular no controlada elimina fibras nerviosas para siempre”.
Antecedentes y contexto
El glaucoma afecta a más de 1,2 millones de personas en España, según la Sociedad Española de Oftalmología (SEO). Aunque representa el segundo motivo de ceguera evitable a nivel mundial (OMS, 2024), su detección temprana reduce en un 78 % el riesgo de discapacidad visual grave.
En los últimos cinco años, los hospitales privados y públicos de Cataluña han registrado un aumento del 22 % en ingresos por glaucoma agudo secundario a abandono terapéutico estacional. El Hospital Universitari Dexeus reportó, en su informe anual 2025, que el 41 % de los casos nuevos de daño visual progresivo se vincularon directamente a interrupciones del tratamiento durante julio y agosto.
El marco legal también refuerza la responsabilidad asistencial: la Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos exige que los profesionales informen de forma explícita sobre los riesgos de la automedicación y la suspensión no supervisada. Sin embargo, un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona (2026) reveló que solo el 33 % de los pacientes recibe material escrito sobre adherencia terapéutica en oftalmología.
El Dr. Agustín Fernández Guardiola, del Hospital Universitari Dexeus, concluye: “No se trata de recordar tomar una gota. Se trata de proteger una estructura neuronal que no se regenera. En verano, la rutina cambia, pero el nervio óptico sigue funcionando —y sufriendo— las 24 horas”.
