Con la llegada del último día del año, Bizkaia se convierte en un escenario vibrante donde la naturaleza y la comunidad se entrelazan en una tradición que ha ido ganando popularidad con el paso de los años. La costumbre de despedir el año desde las cimas de los montes no solo es una actividad deportiva, sino también una celebración social que reúne a amigos, familias y amantes de la montaña en un ambiente festivo y lleno de camaradería. En este artículo, exploraremos la esencia de esta tradición, los montes más emblemáticos que se escalan y el impacto que tiene en la comunidad.
La tradición de despedir el año en las montañas de Bizkaia se ha consolidado como una de las más queridas por los habitantes de la región. Cada 31 de diciembre, grupos de montañeros se calzan sus botas y se dirigen a las cumbres para brindar por el nuevo año. Esta actividad no solo permite disfrutar de la belleza natural de la región, sino que también fomenta la convivencia y el fortalecimiento de lazos entre los participantes. La mezcla de deporte, naturaleza y socialización hace que esta tradición sea única y especial.
### Montañas Emblemáticas para la Celebración
Entre los montes más frecuentados durante esta celebración se encuentran el Pagasarri, el Ganekogorta, el Serantes, el Kolitza, el Oiz y el Gorbeia. Cada uno de estos picos ofrece vistas impresionantes y una experiencia única para quienes deciden despedir el año desde sus cimas.
El Pagasarri, conocido como el balcón natural de Bilbao, es uno de los destinos más populares. Su accesibilidad y la belleza de sus paisajes lo convierten en un lugar ideal para quienes buscan una experiencia más tranquila. Por otro lado, el Ganekogorta, con sus 998 metros de altura, es un clásico entre los montañeros y un símbolo de la tradición de despedir el año en Bizkaia.
El Serantes, con vistas privilegiadas a la ría y al Abra, y el Kolitza, un referente para la Enkarterri, también atraen a numerosos excursionistas. El Oiz, conocido como el “mirador de Bizkaia”, ofrece panorámicas espectaculares que hacen que el esfuerzo de la subida valga la pena. Finalmente, el Gorbeia, que comparte su cima con Álava, es un objetivo simbólico para muchos, representando el deseo de comenzar el nuevo año con energía y optimismo.
Además de estos montes, otros como el Artxanda, el Arnotegi y el Sollube también son elegidos por grupos de amigos y familias que buscan un lugar donde celebrar y disfrutar de la naturaleza. La jornada se caracteriza por un ambiente festivo, donde los participantes comparten risas, anécdotas y, por supuesto, un brindis para dar la bienvenida al nuevo año.
### Un Encuentro Social en la Naturaleza
Más allá del desafío físico que representa escalar montañas en pleno invierno, estas subidas se convierten en un encuentro social significativo. Los montañeros suelen llevar termos con caldo caliente, uvas para el brindis y, en muchos casos, incluso música para amenizar la jornada. La combinación de esfuerzo físico y momentos de alegría crea un ambiente único que refuerza la conexión entre los participantes.
El club Aitzeder, por ejemplo, ha hecho de esta tradición un evento popular que invita a todos a unirse a la celebración. La salida, programada para las 9:30 horas del 31 de diciembre, se organiza de tal manera que cada persona puede subir a su propio ritmo. Esto permite que tanto los más experimentados como aquellos que se inician en el montañismo puedan disfrutar de la experiencia. La primera parada en la cima del Pagasarri es una opción para quienes prefieren un recorrido más corto, mientras que los que se sienten con más energía pueden continuar hacia el Ganekogorta.
Una vez en la cima, el momento del brindis es uno de los más esperados. Con el horizonte de Bizkaia como telón de fondo, los montañeros levantan sus copas para celebrar el año que se va y dar la bienvenida al que está por venir. Este ritual, lleno de simbolismo y alegría, encapsula el espíritu de la tradición: un deseo colectivo de prosperidad y felicidad para el nuevo año.
Las condiciones climáticas en esta época del año pueden ser desafiantes, con caminos congelados y temperaturas bajas. Sin embargo, esto no desanima a los participantes, quienes están preparados para enfrentar el frío con entusiasmo y determinación. La experiencia de escalar en invierno, rodeados de un paisaje nevado, añade un toque mágico a la celebración.
La tradición de despedir el año en las montañas de Bizkaia no solo es una forma de celebrar el cambio de año, sino que también promueve un estilo de vida activo y saludable. Alienta a las personas a salir al aire libre, disfrutar de la naturaleza y fortalecer sus lazos sociales. Esta mezcla de deporte y convivencia es lo que hace que esta costumbre sea tan especial y apreciada por los habitantes de la región.
En resumen, la despedida de año en las montañas de Bizkaia es una tradición que combina la belleza natural de la región con el espíritu de comunidad y celebración. Cada año, más personas se suman a esta experiencia, creando recuerdos inolvidables y fortaleciendo los lazos entre amigos y familiares. La magia de despedir el año desde lo alto, rodeados de naturaleza y buenas vibras, es una forma única de comenzar el nuevo año con energía y optimismo.
