Mabu Group nace como una de las fusiones más relevantes del sector inmobiliario catalán en 2026. Con 35 millones de euros de facturación y 7.000 inmuebles gestionados, la operación redefine el modelo de crecimiento sostenible en administración de fincas y promoción residencial.
¿Por qué la confianza es el activo más valioso en una fusión inmobiliaria?
La unión entre Ollé Bertrán y Sh Group no partió de un acuerdo corporativo frío. Su base fue una relación personal previa y una historia compartida: ambas firmas ya habían creado juntas Grupo Alminut, una promotora conjunta hace más de dos décadas.
Esta confianza aceleró la toma de decisiones estratégicas. Permitió alinear visiones sobre tecnología, sostenibilidad y expansión geográfica sin dilaciones burocráticas.
El rol del holding como eje de cohesión
Mabu Group se estructura como un holding con propiedad 50/50. Este modelo evita dominios accionariales y refuerza la paridad operativa. Las marcas originales siguen activas: no hay rebranding forzado, sino integración funcional.
¿Cómo se distribuyen los activos y capacidades entre las dos firmas?
Ollé Bertrán aporta su experiencia en administración de fincas y intermediación inmobiliaria en Barcelona y Cubelles. Su adquisición de Finques Ferrer reforzó su posición en el sur de la provincia.
Sh Group aporta su músculo en alquiler turístico, gestión de oficinas en Madrid, y una red consolidada de clientes corporativos.
Complementariedad técnica y geográfica
- Ollé Bertrán domina el ciclo de vida de la propiedad residencial en Cataluña.
- Sh Group aporta know-how en proptech y digitalización de procesos de alquiler.
- La fusión permite escalar la oferta de servicios transversales: contabilidad, mantenimiento predictivo y gestión de comunidades inteligentes.
¿Qué impacto económico tiene Mabu Group en el sector inmobiliario español?
La nueva entidad opera con un beneficio bruto de 10 millones de euros, lo que representa un margen del 28,6% sobre facturación. Este nivel de eficiencia es superior al promedio del sector (22–24%), gracias a la sinergia en tecnología y recursos humanos.
Mabu Group proyecta construir 50 viviendas de obra nueva al año, con foco inicial en el Garraf y el Empordà, zonas con menor presión regulatoria que Barcelona.
El freno de la reserva de VPO en la capital catalana
Barcelona impone una reserva del 30% para vivienda de protección oficial (VPO) en nuevas promociones. Sumado al incremento de costes de construcción y licencias, esto reduce la rentabilidad neta hasta un 12% —muy por debajo del 18–20% requerido para viabilidad financiera.
¿Qué marco legal y regulatorio condiciona la estrategia de expansión?
La fusión se inscribe en el marco del Consorci de la Zona Franca, que impulsa alianzas entre empresas tecnológicas e inmobiliarias para fomentar la innovación en el sector. Mabu Group ya forma parte de su incubadora de proptechs, con acceso a fondos europeos de digitalización.
Además, la operación cumple con la Ley de Transparencia Empresarial y la normativa de protección de datos (RGPD), clave para la gestión de 20.000 clientes y 600 comunidades.
Datos Clave
- Facturación agregada: 35 millones de euros
- Beneficio bruto: 10 millones de euros
- Inmuebles en gestión: 7.000
- Comunidades administradas: 600
- Clientes totales: más de 20.000
- Proyectos anuales de obra nueva: 50 viviendas
- Presencia en Madrid: nueva oficina operativa en 2026
Tridimensionalmente, Mabu Group refleja una tendencia clara: el sector inmobiliario catalán está migrando de la mera gestión física a la gestión inteligente basada en datos, con un fuerte anclaje en la sostenibilidad financiera y el cumplimiento regulatorio. Su crecimiento no depende solo de volumen, sino de la capacidad de integrar finanzas personales, innovación tecnológica y marco legal adaptado. Esta fusión no es solo una suma de activos: es un modelo replicable para pymes inmobiliarias que buscan escalar sin perder identidad.
