El pasado 28 de noviembre de 2025, un acto significativo tuvo lugar en Gernika, donde el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y el rey Felipe VI de España se unieron para rendir homenaje a las víctimas del devastador bombardeo que tuvo lugar el 26 de abril de 1937. Este evento, que marcó un hito en la historia de la Guerra Civil Española, fue recordado en una ceremonia solemne en el camposanto de Zallo, donde se realizaron diversas actividades para honrar la memoria de aquellos que perdieron la vida en este trágico suceso.
La ceremonia comenzó con cinco toques de campana de la iglesia de San Juan de Ibarra, un lugar que también fue destruido durante el bombardeo. La Sociedad Coral de Bilbao, acompañada de su banda de txistularis, interpretó el emotivo «Gernika» de Pablo Sorozabal, creando un ambiente de reflexión y respeto. La presencia de Steinmeier, quien se convirtió en el primer presidente alemán en visitar Gernika, y Felipe VI, quien asistió por primera vez a este lugar, subraya la importancia de recordar y reconocer el sufrimiento de las víctimas.
### Un Acto de Reconocimiento y Perdón
El acto no solo fue un homenaje a las víctimas, sino también un momento de reconocimiento de la responsabilidad histórica de Alemania en el bombardeo. Steinmeier, en su discurso, reiteró el perdón que Alemania ya había ofrecido en 1997, cuando el entonces presidente Roman Herzog envió una carta de disculpas al pueblo de Gernika. En esta ocasión, el presidente alemán expresó su profundo pesar por el sufrimiento causado por la Legión Cóndor, que apoyó a las fuerzas franquistas durante la Guerra Civil.
Durante la ceremonia, Steinmeier y Felipe VI se mantuvieron en silencio frente al mausoleo dedicado a las víctimas, un gesto que simboliza la unión en el dolor y la búsqueda de la paz. La presencia de supervivientes del bombardeo, como Crucita Etxabe y Mari Carmen Agirre, añadió un toque personal y conmovedor al evento, recordando a todos los presentes que el sufrimiento de aquel día aún resuena en la memoria colectiva.
El lehendakari Imanol Pradales también estuvo presente, junto a otras autoridades locales y regionales, lo que demuestra la relevancia del evento no solo a nivel nacional, sino también en el contexto vasco. La ceremonia, aunque breve, fue intensa y cargada de significado, concluyendo con un nuevo toque de campana que resonó en el aire, recordando a todos los presentes la importancia de la memoria histórica.
### Protestas y Reacciones en Gernika
A pesar del carácter solemne del homenaje, la visita de Felipe VI y Steinmeier no estuvo exenta de controversia. Varios cientos de jóvenes, convocados por Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), se manifestaron en el centro de Gernika, mostrando pancartas que denunciaban lo que consideraban un «blanqueo de fascistas e imperialistas». Esta protesta refleja las tensiones políticas y sociales que aún persisten en España, especialmente en relación con el legado de la Guerra Civil y la dictadura franquista.
Los manifestantes expresaron su descontento con la presencia de los líderes, argumentando que el homenaje no debería ser una forma de legitimar a aquellos que apoyaron el régimen franquista. Este tipo de reacciones pone de manifiesto la complejidad de la memoria histórica en España y la necesidad de abordar estos temas con sensibilidad y respeto por todas las partes involucradas.
A pesar de las protestas, el acto de homenaje se llevó a cabo con el objetivo de fomentar la reconciliación y la paz. La visita al Museo de la Paz de Gernika, que se centra en la promoción de los derechos humanos y la cultura de la paz, fue parte de la agenda de Steinmeier, subrayando la importancia de aprender del pasado para construir un futuro mejor.
La jornada culminó con una visita al Museo Guggenheim de Bilbao, donde se espera que el presidente alemán y el lehendakari continúen sus conversaciones sobre temas de interés común, incluyendo la cooperación cultural y económica entre Alemania y España.
El homenaje en Gernika no solo fue un recordatorio del dolor y la pérdida, sino también una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la memoria histórica en la construcción de sociedades más justas y pacíficas. La presencia de líderes internacionales en este tipo de eventos es crucial para fomentar el diálogo y la comprensión entre naciones, especialmente en un contexto donde las heridas del pasado aún son visibles.
El bombardeo de Gernika, que se ha convertido en un símbolo de la brutalidad de la guerra y la lucha por la paz, sigue siendo un tema relevante en la actualidad. La historia de Gernika es un recordatorio de que la paz no se puede dar por sentada y que es responsabilidad de todos trabajar hacia un futuro donde la violencia y la guerra no tengan cabida.
