La empresa Tubos Reunidos ha anunciado su intención de llevar a cabo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en sus plantas de Amurrio, en Álava, y Trapagaran, en Bizkaia. Esta decisión ha sido motivada por la complicada situación económica que atraviesa la compañía, así como por el contexto internacional de los mercados, que ha impactado de manera significativa en su operativa. La dirección de la empresa ha convocado a los comités de empresa de ambas plantas a una reunión programada para el próximo 9 de febrero, donde se espera que se expliquen las medidas que se implementarán como parte del Plan de Viabilidad.
La reunión, que se llevará a cabo en la planta de Amurrio, tiene como objetivo proporcionar información clara y transparente sobre las decisiones que se tomarán y cómo estas afectarán a los empleados. En la comunicación enviada a los comités de empresa y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Tubos Reunidos ha enfatizado que las medidas que se proponen buscan asegurar la viabilidad de la empresa y el mantenimiento de la actividad industrial, minimizando el impacto social que estas decisiones puedan tener.
### Contexto de la crisis en Tubos Reunidos
La situación de Tubos Reunidos es particularmente delicada. La compañía, que cuenta con aproximadamente 1.400 empleados, ha enfrentado serios desafíos en los últimos años, exacerbados por las políticas arancelarias impuestas por el gobierno de Estados Unidos. En este sentido, la empresa ha tenido que suspender temporalmente la actividad en su planta de Texas, lo que ha contribuido a un deterioro en su situación financiera. En el primer semestre de 2025, Tubos Reunidos reportó pérdidas de 28,4 millones de euros, lo que ha llevado a la dirección a considerar medidas drásticas como el ERE.
Además, la empresa recibió en 2021 un préstamo participativo de 112,8 millones de euros del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la SEPI, que deberá ser devuelto. Esta carga financiera, combinada con la caída en la demanda y el aumento de los costos operativos, ha llevado a la dirección a tomar decisiones difíciles para asegurar la continuidad de la empresa.
El Gobierno Vasco, la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Amurrio han expresado su preocupación por la situación de Tubos Reunidos. En un comunicado conjunto, estas instituciones han manifestado que están al tanto de la evolución del negocio y se comprometen a mantener una comunicación constante con la dirección de la empresa y los trabajadores durante este proceso. Reconocen la complejidad del contexto comercial y su impacto en el sector siderúrgico, lo que añade un nivel de urgencia a la situación.
### Reacciones y expectativas ante el ERE
La convocatoria de la reunión del 9 de febrero ha generado una mezcla de ansiedad y expectativa entre los trabajadores de Tubos Reunidos. Muchos empleados temen por su futuro laboral y la posibilidad de que el ERE afecte a un número significativo de puestos de trabajo. La dirección de la empresa ha asegurado que su intención es minimizar el impacto social de las medidas que se implementen, pero la incertidumbre persiste entre los trabajadores.
El nuevo presidente no ejecutivo de Tubos Reunidos, Joaquín Fernández de Piérola, quien asumió el cargo tras la dimisión de Josu Calvo, ha manifestado su compromiso de abordar la situación con transparencia y responsabilidad. Sin embargo, la falta de claridad sobre el número de despidos que podrían producirse y las condiciones del ERE ha dejado a muchos empleados en un estado de inquietud.
La situación de Tubos Reunidos es un reflejo de los desafíos que enfrenta el sector industrial en España, especialmente en un contexto global marcado por la incertidumbre económica. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas serán cruciales no solo para la empresa, sino también para la comunidad local que depende de su actividad. La atención estará centrada en la reunión del 9 de febrero, donde se espera que se revelen más detalles sobre el futuro de Tubos Reunidos y sus empleados.
