El relevo generacional en la viticultura catalana enfrenta una crisis estructural. Más del 60 % de los viticultores del Alt Penedès supera los 65 años. Sin nuevos agricultores, desaparecen explotaciones, se abandonan viñedos y se erosionan identidades territoriales. El proyecto Penedès Landscapes, impulsado por el Consell Comarcal y financiado por la Diputació de Barcelona, apuesta por el paisaje agrario como eje de desarrollo económico y sostenible.
¿Por qué el relevo generacional en la viticultura es una emergencia económica?
La viticultura catalana genera más de 1.200 millones de euros al año y emplea a más de 15.000 personas directas. Pero el 72 % de las explotaciones familiares carece de sucesor identificado. Según Joan Gené, director del Institut Català de la Vinya i el Vi, la jubilación masiva de viticultores en la próxima década provocará una contracción del 28 % en la superficie cultivada si no se actúa ya.
El modelo actual exige economías de escala: rentabilidad real solo se alcanza con al menos 50 hectáreas. Menos superficie implica costes por hectárea insostenibles. Eso expulsa a jóvenes con formación técnica pero sin acceso a tierra o capital.
¿Qué propone el proyecto Penedès Landscapes?
El proyecto no se limita a subvenciones. Integra tres ejes: formación técnica especializada, acceso a tierras mediante arrendamientos a largo plazo, y certificación de paisaje vitícola sostenible. Este último permite a los productores acceder a mercados premium y a fondos europeos del Programa de Desarrollo Rural.
Acceso a tierra: el cuello de botella
Más del 40 % de las tierras agrícolas del Alt Penedès están en manos de propietarios no activos. El Consell Comarcal ha creado un registro comarcal de tierras disponibles, vinculado a un sistema de mediación agraria para facilitar acuerdos entre propietarios y jóvenes viticultores.
Formación con enfoque empresarial
Los cursos ya no se centran solo en poda o vendimia. Incluyen gestión financiera, comercialización directa, certificación ecológica y diseño de experiencias enoturísticas. El 83 % de los participantes del primer ciclo (2025) ya ha firmado contratos de arrendamiento o asociación.
¿Qué dice el marco legal y regulatorio?
La Ley 10/2022 de Transición Agraria de Catalunya establece incentivos fiscales para la transmisión de explotaciones a menores de 45 años. También obliga a los municipios con más del 30 % de suelo agrícola a elaborar Planes de Protección del Paisaje Agrario. El Alt Penedès es pionero: su plan entró en vigor en enero de 2026.
La DO Cava y la DO Penedès exigen cambios estructurales
Marta Vidal, presidenta de la DO Cava, exige contratos de compra fijos y precios mínimos garantizados. Joan Huguet, de la DO Penedès, reclama una reforma del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) para viticultores, con cotizaciones proporcionales a la producción real, no a ingresos estimados.
¿Cuál es el impacto real en las comarcas?
El abandono de viñedos no es solo una pérdida productiva. Genera riesgo de incendios, pérdida de biodiversidad y despoblación rural. En Vilafranca del Penedès, el 12 % de las explotaciones cerró entre 2020 y 2025. Pero con Penedès Landscapes, 27 jóvenes ya han iniciado proyectos propios: 9 en viticultura ecológica, 11 en enoturismo y 7 en servicios agrícolas compartidos.
Datos Clave
- Más del 60 % de viticultores catalanes tiene más de 65 años.
- Se necesitan mínimo 50 hectáreas para alcanzar rentabilidad sostenible.
- El 72 % de explotaciones familiares carece de relevo identificado.
- El proyecto Penedès Landscapes ya ha facilitado 34 arrendamientos a jóvenes.
- La Ley 10/2022 prevé deducciones del 100 % en transmisiones a menores de 45 años.
¿Qué papel juega el paisaje como activo económico?
El paisaje vitícola ya no es solo escenario. Es un activo intangible certificable, con valor en turismo, marca territorial y financiación verde. El Consell Comarcal ha registrado la marca colectiva Penedès Paisatge Viti ante la Oficina Española de Patentes y Marcas. Su uso está vinculado a cumplimiento de indicadores ambientales y sociales.
El paisaje genera ingresos adicionales: el 41 % de los visitantes a bodegas del Alt Penedès elige su destino por la calidad visual del entorno. Eso impulsa la demanda de alojamientos rurales, restaurantes con producto local y rutas en bicicleta. El paisaje, bien gestionado, multiplica el valor de la uva.
