El Real Madrid ganó la Champions League en junio de 2024. Pero desde entonces, no ha ganado ningún título oficial. La sequía ya dura 639 días, y el equipo atraviesa su peor ciclo competitivo en una década. La llegada de Kylian Mbappé, tras una salida polémica del PSG y una Eurocopa discreta, no ha revertido la crisis. El club ha cambiado a tres entrenadores en menos de un año y se enfrenta a una eliminación histórica en Munich.
¿Por qué el Real Madrid no gana desde la Champions 2024?
La victoria en Londres fue el último punto alto de un ciclo. Tras ella, el equipo perdió identidad táctica y cohesión. Carlo Ancelotti fue despedido antes del Mundial de Clubes. Xabi Alonso, tras una Supercopa perdida en enero, también dejó el banquillo. Ahora, Álvaro Arbeloa, en su primera experiencia como primer entrenador, fue eliminado de la Copa del Rey por el Albacete.
El equipo no lidera la Liga Española, no avanza en la Champions League, y su rendimiento en partidos clave ha sido irregular. La dependencia excesiva de Mbappé no ha generado sinergias ofensivas, sino más bien desequilibrios defensivos y de rotación.
El impacto del fichaje de Mbappé
Mbappé llegó con expectativas históricas. Pero su adaptación ha sido más lenta de lo previsto. No ha superado los 12 goles en 32 partidos oficiales. Su relación con el vestuario, aunque no conflictiva, no ha generado liderazgo colectivo. El modelo de juego ha priorizado su desmarque individual sobre la construcción colectiva.
¿Qué ha cambiado en la relación entre el Real Madrid y la UEFA?
Tras el fracaso de la Superliga Europea, el Real Madrid y la UEFA han normalizado su relación. La UEFA ha visitado recientemente el Estadio Santiago Bernabéu, elogiando su renovación y su capacidad operativa. Ambas partes colaboran ahora en proyectos de desarrollo de competiciones y formatos de torneos.
Este acercamiento tiene un trasfondo económico y estratégico. El Real Madrid sigue siendo el club con mayor ingreso por derechos de televisión y marketing en Europa. La UEFA necesita su participación estable para garantizar la viabilidad financiera de la Champions League.
El marco legal de la Superliga
La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 2023 sentó un precedente clave: prohibió a la UEFA vetar competiciones paralelas sin justificación objetiva. Sin embargo, el Real Madrid no ha vuelto a impulsar el proyecto. En su lugar, ha priorizado acuerdos bilaterales con la UEFA sobre calendario, formatos y reparto de ingresos.
¿Es posible una remontada en Munich?
El Real Madrid juega la vuelta de cuartos de final ante el Bayern Múnich con un 1-2 en contra. El partido se disputa en el Allianz Arena, escenario de múltiples derrotas históricas para el club. Vincent Kompany, técnico bávaro, ha evitado hablar de semifinales, señalando que “nuestra única ventaja es ir ganando por un gol”.
La estadística es clara: el Real Madrid ha perdido los últimos cinco partidos en Múnich. Solo ha ganado una vez allí desde 2007. La presión no es solo deportiva: es institucional, económica y simbólica.
El factor económico de la eliminación
Una eliminación ante el Bayern tendría un impacto directo en los ingresos del club. La UEFA distribuye 15,6 millones de euros por cada victoria en fase de grupos y 10,6 millones por cada partido de cuartos. Además, la pérdida de visibilidad afecta los contratos de patrocinio y los ingresos por derechos de transmisión en mercados clave como EE.UU. y Asia.
Datos Clave
- La sequía de títulos del Real Madrid dura 639 días desde la Champions 2024.
- El club ha tenido tres entrenadores distintos en menos de 12 meses.
- Mbappé ha marcado 12 goles en 32 partidos, lejos de sus promedios en el PSG.
- El Real Madrid ha perdido cinco de los últimos seis partidos en el Allianz Arena.
- La UEFA ha visitado el Bernabéu en 2026 para reforzar la colaboración estratégica.
- La sentencia del TJUE de 2023 sigue siendo el marco legal vigente para competiciones alternativas.
El contexto actual del Real Madrid no es solo deportivo. Es un cruce entre gestión institucional, sostenibilidad económica y cumplimiento normativo europeo. La crisis no se resuelve con un fichaje, sino con una redefinición del modelo de competición, liderazgo y gobernanza. El futuro del club depende de cómo responda a estos tres ejes simultáneamente.
