Cada año, millones de contribuyentes en España se preparan para la campaña de la Renta, un proceso que puede resultar tedioso y complicado. Sin embargo, la campaña de la Renta de 2025, que se llevará a cabo entre el 8 de abril y el 30 de junio de 2026, trae consigo una novedad que podría beneficiar a muchos propietarios: la prórroga de las deducciones por obras de mejora de la eficiencia energética en viviendas. Esta medida, que permite desgravar hasta 9.000 euros, busca no solo aliviar la carga fiscal de los propietarios, sino también impulsar la renovación del parque inmobiliario español, uno de los más envejecidos de Europa en términos de eficiencia energética.
### Deducciones por Obras de Eficiencia Energética
La deducción por obras de mejora de la eficiencia energética no es automática ni universal. Para poder beneficiarse de ella, los contribuyentes deben demostrar que las obras realizadas han supuesto una mejora real en el consumo energético de su vivienda. La ley exige, como mínimo, una reducción del 30% en el consumo de energía primaria no renovable o, en algunos casos, una mejora significativa en la calificación energética del inmueble. Para ello, es obligatorio presentar dos certificados energéticos: uno previo a la reforma y otro posterior, ambos firmados por un técnico competente.
Es importante destacar que no todas las reformas son elegibles para esta deducción. Cambios estéticos, como pintar una casa o cambiar una cocina, no califican. Las deducciones están destinadas a actuaciones que realmente impacten en la eficiencia energética, como el aislamiento térmico, la sustitución de ventanas, la mejora de sistemas de calefacción o la instalación de energías renovables.
La normativa establece tres tramos de deducción, dependiendo del alcance de las obras y del tipo de inmueble. El primer tramo permite deducir el 20% del importe de las obras, con un límite de 5.000 euros anuales, lo que se traduce en un ahorro fiscal máximo de 1.000 euros. Este tramo está diseñado para pequeñas actuaciones que logren reducir al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración.
El segundo tramo es más ambicioso, permitiendo una deducción del 40% del coste de las obras, con un límite de 7.500 euros anuales. Esto significa un ahorro fiscal máximo de 3.000 euros, siempre que se logre una reducción del 30% en el consumo de energía primaria no renovable o se mejore la calificación energética del inmueble a una clase A o B.
El tercer y último tramo, que explica la cifra de 9.000 euros, está destinado a obras en edificios completos o comunidades de propietarios. En este caso, cada propietario puede deducir el 60% de su parte de la obra, con un límite de 5.000 euros anuales y una deducción máxima de 3.000 euros por año. Las cantidades no deducidas pueden trasladarse a los cuatro ejercicios siguientes, hasta alcanzar una base acumulada de 15.000 euros.
### Beneficios y Requisitos de la Deducción
La deducción por mejoras en la eficiencia energética no está reservada solo para las rentas altas. Cualquier propietario que haya realizado obras que cumplan con los requisitos técnicos puede beneficiarse de ella en su declaración del IRPF. Sin embargo, existen límites importantes a tener en cuenta. La deducción se aplica únicamente sobre lo efectivamente pagado por el contribuyente y dentro de los topes establecidos. Además, solo cuenta la parte de la obra que realmente tenga un impacto en la eficiencia energética, excluyendo otros trabajos accesorios.
Es crucial también considerar los plazos. Las obras deben haberse realizado dentro del periodo de vigencia de la medida, y los certificados energéticos deben estar correctamente fechados y registrados. En un contexto de precios de la energía aún elevados y de creciente presión fiscal, esta deducción se ha convertido en una de las más atractivas del sistema tributario español. No solo permite a los propietarios pagar menos impuestos, sino que también contribuye a una mejora tangible en sus viviendas.
La prórroga de estas deducciones representa una oportunidad significativa para los propietarios que buscan no solo reducir su carga fiscal, sino también contribuir a un futuro más sostenible mediante la mejora de la eficiencia energética de sus hogares. Con la creciente preocupación por el cambio climático y la necesidad de adoptar prácticas más sostenibles, estas medidas pueden ser un paso importante hacia un entorno más ecológico y eficiente.
