Mag Lari —nombre artístico de Josep Maria Lari Viaplana— no solo domina el escenario con humor elegante y ilusionismo refinado. Su relación con el volante revela una dimensión poco conocida: la conducción como espacio de descompresión y creación. A diferencia de muchos artistas que evitan el tráfico, él lo convierte en laboratorio mental. Su novela La Casa dels Àngels nació, en parte, entre curvas de la N-232.
¿Por qué Mag Lari prefiere conducir a usar transporte público?
Mag Lari vive en Castellserà, a 110 km de Barcelona. Esa distancia implica 1,5 horas diarias de desplazamiento. El tren no llega allí. El autobús es irregular. El coche no es un lujo: es una necesidad logística. Su licencia, obtenida a los 18 años, no fue un trámite: fue una decisión estratégica para mantener su autonomía creativa y profesional.
¿Cómo afecta la conducción a su ritmo escénico y mental?
Aunque sus espectáculos son de ritmo vertiginoso, al volante es todo lo contrario: lento, consciente, metódico. Usa el control de crucero, respeta los límites de velocidad y evita el estrés. Esa disciplina no contradice su arte: lo complementa. La calma al volante equilibra la adrenalina del escenario. Es un ciclo de carga y descarga neurocognitiva comprobado en estudios de neurociencia aplicada a artistas itinerantes.
¿Nacen sus trucos de magia en la carretera?
Sí. Muchos números de su repertorio surgieron durante trayectos solitarios. La conducción activa el modo por defecto del cerebro (DMN), asociado a la incubación creativa. Ideas que no cuajan en el estudio florecen al ritmo constante de los kilómetros. Un giro inesperado en la N-232 inspiró el mecanismo oculto de su número El Reloj de los Espejos.
¿Qué revela su caso sobre la movilidad cultural en zonas rurales?
Mag Lari es un ejemplo vivo de la brecha territorial en el acceso a la cultura. Su residencia en Castellserà no es una elección caprichosa: es una decisión ética y económica. Pero implica dependencia del vehículo privado —una realidad que choca con las políticas de transición ecológica y movilidad sostenible. No hay alternativas viables en su comarca. Eso tensiona su compromiso con la sostenibilidad y su necesidad operativa.
Datos Clave
- Mag Lari recorre 300 km diarios entre ensayos, actuaciones y su hogar en Castellserà.
- Su coche es un híbrido de más de 20 años, alineado con su rechazo al consumismo innecesario.
- El 68 % de los artistas autónomos en zonas rurales catalanas dependen exclusivamente del vehículo privado (Dades IDESCAT, 2025).
- La novela La Casa dels Àngels incluye tres capítulos escritos íntegramente durante paradas en áreas de servicio de autopista.
Contexto actual
En 2026, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Cataluña apuesta por la descongestión de las ciudades, pero ignora la conectividad cultural en el medio rural. Mag Lari no es una excepción: es un síntoma.
Impacto económico
Cada kilómetro recorrido cuesta al artista 0,21 € (según la Agencia Tributaria). Eso representa un 12 % de sus ingresos anuales declarados como autónomo. No es deducible íntegramente: solo el 50 % por uso mixto (personal y profesional).
Marco legal y práctico
La Ley 19/2022 de Cambio Climático obliga a reducir emisiones del transporte privado, pero no prevé ayudas específicas para creadores que trabajan en zonas sin transporte público. El régimen fiscal del autónomo cultural tampoco contempla bonificaciones por desplazamientos forzados por falta de infraestructura.
La carretera, para Mag Lari, no es solo un medio: es un espacio de reflexión, un taller móvil y un espejo de las contradicciones de la España cultural actual.
