La historia de Uma Achata, una ceramista boliviana que ha encontrado su hogar en Bilbao, es un testimonio de resiliencia y creatividad. Desde su infancia en La Paz, donde el arte era un refugio en medio de la pobreza, hasta su llegada a España, su vida ha estado marcada por desafíos que ha superado a través de la cerámica. En este artículo, exploraremos su trayectoria, su conexión con la comunidad migrante y el impacto de su trabajo en el arte contemporáneo.
### Un Viaje de Superación y Autodescubrimiento
Uma Achata, cuyo nombre significa «agua» en aymara, ha sabido adaptarse a las adversidades de la vida. Hija de un artista plástico, creció en un entorno donde el arte era una forma de supervivencia. Sin embargo, su relación con la cerámica comenzó de manera inesperada. Tras una crisis familiar provocada por la enfermedad de su padre, la familia se volcó en la arcilla como terapia. Esta experiencia inicial fue fundamental para que Uma descubriera su pasión por el arte.
A los 14 años, Uma se dio cuenta de que su verdadero interés no estaba en el torno de alfarero, sino en la escultura. Este descubrimiento la llevó a migrar a Barcelona en 2006, donde experimentó la dualidad de la vida migrante: la emoción de nuevas oportunidades y el dolor de la separación de sus raíces. Sin papeles y con miedo a la deportación, trabajó en diversos empleos mientras continuaba su formación en cerámica artística.
Su llegada a Bilbao en 2011 marcó un nuevo capítulo en su vida. Sin embargo, el choque cultural fue intenso y, tras un periodo de dificultad, Uma tomó la drástica decisión de destruir sus propias obras como símbolo de su lucha interna. Este acto de destrucción fue un punto de inflexión que la llevó a reflexionar sobre su futuro y su identidad como artista.
### Renacimiento a Través del Arte
La pandemia de COVID-19 fue un momento de introspección para Uma. Durante este tiempo, se preguntó cómo quería verse en el futuro y decidió volver a conectar con su pasión por la cerámica. Su regreso al barro fue facilitado por su participación en una casa de cultura en Basauri, donde encontró una comunidad que la apoyó en su proceso creativo. «Fue un proceso largo, pero con el apoyo de mucha gente, conseguí volver a conectar con mi pasión y mi tierra», afirma Uma.
Una de las manifestaciones más significativas de su resiliencia fue el diseño del galardón para el ‘Reconocimiento a las Mujeres Migradas Bilbainas’. En lugar de optar por un diseño convencional, Uma creó una pieza que contaba una historia real, hecha con gres y porcelana a 1250 grados. Esta elección no fue casual; la dureza del material simboliza la fortaleza de las mujeres migrantes que, como ella, han tenido que reconstruirse en un nuevo entorno.
Desde su taller en el barrio de San Francisco, Uma ha liderado el proyecto Embarrad@s, donde jóvenes migrantes de diversas procedencias han encontrado en la cerámica una forma de expresión y canalización de su talento. Este espacio no solo les permite crear, sino que también les ayuda a construir una comunidad sólida. A través de sus talleres, Uma ha integrado elementos de la simbología vasca en sus obras, como el Eguzkilore y las hojas del Árbol de Gernika, creando un puente entre su cultura de origen y la nueva realidad que enfrenta.
Los alumnos de Uma han logrado vender sus piezas y exponer en espacios artísticos, lo que representa un gran avance en su proceso de integración y reconocimiento. Además, su trabajo con la asociación feminista Koloretxe ha sido fundamental para dar visibilidad al arte de las mujeres migrantes, luchando contra la burocracia que a menudo limita su expresión artística.
### Arte como Medio de Transformación Social
La obra de Uma Achata no solo es un reflejo de su historia personal, sino también un vehículo para el cambio social. A través de su arte, busca visibilizar las luchas y las historias de las mujeres migrantes, creando un espacio donde sus voces puedan ser escuchadas. La cerámica se convierte en un medio para contar historias, expresar emociones y construir identidades.
El trabajo de Uma ha sido reconocido no solo en el ámbito local, sino también en el contexto más amplio del arte contemporáneo. Su enfoque innovador y su capacidad para fusionar diferentes tradiciones culturales han atraído la atención de críticos y amantes del arte. Cada pieza que crea es un testimonio de su viaje, un recordatorio de que el arte puede ser un poderoso agente de cambio.
La historia de Uma Achata es un ejemplo inspirador de cómo el arte puede servir como un refugio y una herramienta de transformación. Su capacidad para superar adversidades y su compromiso con la comunidad migrante son un testimonio de la fuerza del espíritu humano. A través de su trabajo, Uma no solo ha encontrado su voz, sino que también ha ayudado a otros a encontrar la suya, demostrando que, aunque el barro pueda parecer frágil al principio, con el fuego adecuado se convierte en algo eterno.