La Itzulia, una de las competiciones ciclistas más emblemáticas de España, ha revelado su recorrido para la edición de 2026, que se llevará a cabo del 6 al 11 de abril. Este año, la carrera se presenta con un trazado desafiante que acumula más de 16.000 metros de desnivel, lo que promete poner a prueba la resistencia y la estrategia de los ciclistas. Con un total de seis etapas, la Itzulia se perfila como un evento que no solo es un espectáculo deportivo, sino también una celebración de la cultura y el paisaje de Euskal Herria.
**Un Recorrido Desgastante y Estratégico**
La primera etapa de la Itzulia será una contrarreloj individual de 13,9 kilómetros en Bilbao. Aunque se trata de un recorrido corto, es crucial para establecer las primeras diferencias en la clasificación general. Los ciclistas más fuertes y especialistas en contrarreloj tendrán la oportunidad de marcar el ritmo desde el inicio, mientras que los escaladores buscarán minimizar las pérdidas. Este primer día no será decisivo, pero sí influirá en la estrategia de los equipos en los días siguientes.
La segunda etapa, que va de Pamplona-Iruñea a las Cuevas de Mendukilo, es un recorrido de media montaña que abarca 164,1 kilómetros y más de 3.300 metros de desnivel. Esta etapa es representativa del espíritu de la Itzulia, con un terreno que favorece las fugas y el desgaste continuo. Los ciclistas deberán enfrentarse a ascensiones significativas, como Etxauri y San Miguel de Aralar, lo que podría dar lugar a movimientos tácticos interesantes entre los favoritos.
La tercera etapa, con salida y llegada en Basauri, presenta un recorrido de 152,8 kilómetros y casi 2.900 metros de desnivel. Esta jornada es conocida por su ritmo alto y la posibilidad de ataques lejanos, especialmente si la clasificación general está ajustada. La acumulación de kilómetros y desnivel comenzará a hacer mella en los ciclistas, lo que podría resultar en sorpresas en la clasificación.
La cuarta etapa, que también se desarrolla en Galdakao, es un terreno propicio para movimientos tácticos. Con 167,2 kilómetros y más de 3.200 metros de desnivel, esta etapa no tiene un final claro, lo que permite a los equipos jugar sus cartas en las cotas intermedias. La selección natural del pelotón comenzará a hacerse evidente, y los ciclistas deberán estar en su mejor forma para no quedar rezagados.
La quinta etapa es considerada la etapa reina de la Itzulia. Con 176,2 kilómetros y 3.841 metros de desnivel, esta jornada es la más dura de la edición. Ocho ascensiones, incluyendo Elkorrieta y Trabakua, pondrán a prueba la resistencia de los ciclistas. Se espera que los favoritos se enfrenten directamente en esta etapa, lo que podría definir la clasificación general de manera significativa.
Finalmente, la sexta etapa, que va de Bergara a Antzuola, cierra la competición con un recorrido de 135,2 kilómetros y casi 3.000 metros de desnivel. Aunque es la etapa más corta, no se debe subestimar su dificultad. La tensión se mantendrá hasta el final, y los ciclistas deberán estar atentos a cualquier intento de fuga o ataque en los últimos kilómetros.
**Desafíos Organizativos y Presupuestarios**
La Itzulia no solo enfrenta retos en la carretera, sino también en su organización. Javier Riaño, presidente de OCETA, la entidad organizadora, ha destacado la dificultad de conseguir patrocinadores tras la pérdida del Banco Sabadell, que ha estado vinculado a la carrera durante 14 años. Con un presupuesto de 2.300.000 euros para la Itzulia, la organización está trabajando arduamente para encontrar nuevos patrocinadores que puedan apoyar no solo esta carrera, sino también la Itzulia femenina y la Clásica de San Sebastián.
La Itzulia Women, que cuenta con un presupuesto de aproximadamente 900.000 euros, y la Clásica de San Sebastián, con más de 700.000 euros, son eventos que también dependen de la financiación externa. La búsqueda de patrocinadores es un proceso complicado, pero Riaño ha expresado su optimismo y determinación para asegurar el futuro de estas competiciones.
La Itzulia 2026 promete ser un evento emocionante, lleno de desafíos tanto para los ciclistas como para los organizadores. Con un recorrido que desafía la resistencia y la estrategia, y la necesidad de adaptarse a un entorno económico cambiante, la carrera se perfila como un testimonio de la pasión por el ciclismo en Euskal Herria. Los aficionados al ciclismo y los habitantes de la región están ansiosos por ver cómo se desarrolla esta edición y quién se coronará como el nuevo campeón de la Itzulia.
