La noche del 9 de enero de 2026 quedará grabada en la memoria de los asistentes al Bizkaia Arena del BEC, donde Fito y Fitipaldis ofrecieron un espectáculo inolvidable que reunió a aproximadamente 16,000 fanáticos. Este evento marcó el inicio de su gira Aullidos Tour, que promociona su nuevo álbum, El monte de los aullidos. La energía y la pasión que se respiraban en el ambiente eran palpables, y el artista bilbaíno cumplió con su promesa de ofrecer dos horas de rock’n’roll que resonaron en cada rincón del recinto.
La velada comenzó con el potente riff de A contraluz, una de las nuevas canciones del álbum, que inmediatamente capturó la atención del público. Fito, acompañado por su banda, se presentó en un escenario impresionante, rodeado de una iluminación espectacular y un sonido que combinaba la fuerza del rock con la claridad de las melodías. La escenografía, con un telón que se desplomó para revelar a los Fitipaldis, creó un ambiente de anticipación y emoción que se mantuvo durante todo el concierto.
### Un Recorrido Musical por Clásicos y Nuevas Creaciones
El repertorio de la noche fue una mezcla equilibrada de clásicos atemporales y nuevas composiciones. Temas como Soldadito marinero y Por la boca vive el pez hicieron vibrar a la audiencia, que no dudó en corear cada palabra. La conexión entre Fito y sus seguidores fue evidente, con momentos de interacción que hicieron sentir a todos como parte de una gran familia unida por la música. La interpretación de Volverá el espanto, un tema antibelicista, fue uno de los momentos más intensos de la noche, donde la rabia y la emoción se fusionaron en una poderosa actuación.
A lo largo del concierto, Fito mostró su habilidad para alternar entre la energía de las canciones más movidas y la emotividad de baladas como El monte de los aullidos. La inclusión de solos de guitarra y saxofón, junto con la presencia de dos miembros de Fetén Fetén, enriqueció aún más la experiencia musical. La banda, ampliada a un septeto, ofreció una interpretación ajustada y dinámica que mantuvo al público al borde de sus asientos.
La atmósfera del BEC se volvió mágica cuando Fito dedicó el instrumental Ardi a su perro, un gesto que resonó con muchos de los presentes. Este tipo de momentos personales son los que hacen que los conciertos de Fito y Fitipaldis sean tan especiales. La música se convirtió en un vehículo para compartir emociones, recuerdos y experiencias, creando un lazo único entre el artista y su audiencia.
### La Escenografía y la Producción: Un Espectáculo Visual
El diseño del escenario fue otro de los aspectos destacados de la noche. Con 180 metros cuadrados, el espacio estaba diseñado para maximizar la experiencia visual y auditiva. La trasera del escenario alternaba entre el logo de la banda y proyecciones de imágenes que complementaban la música, creando un espectáculo visual que acompañaba cada nota. La producción incluyó 280,000 vatios de iluminación, que transformaron el BEC en un mar de colores y luces que seguían el ritmo de la música.
La elección de imágenes y el uso de tecnología de vanguardia en la producción ayudaron a contar una historia a través de la música. Cada canción se acompañó de visuales que resonaban con la letra y el sentimiento de la pieza, haciendo que el público no solo escuchara, sino que también viera y sintiera la música de una manera completamente nueva. Este enfoque innovador es una de las razones por las que Fito y Fitipaldis han logrado mantenerse relevantes en la industria musical durante tantos años.
La noche culminó con un ambiente de celebración y camaradería, donde el público se unió en un canto colectivo que resonó en el BEC. La interpretación de Antes de que cuente 10 fue el cierre perfecto para una velada que dejó a todos con ganas de más. La energía del público, que coreaba cada palabra, fue un testimonio del impacto que Fito y Fitipaldis han tenido en la música y en la cultura popular.
La gira Aullidos Tour continuará en los próximos meses, y los fans ya están ansiosos por las próximas fechas. Con un repertorio que combina lo mejor de su carrera con nuevas propuestas, Fito y Fitipaldis están listos para seguir conquistando corazones y llenando recintos con su música. La primera noche en el BEC no solo fue un concierto, sino una celebración de la música, la vida y la conexión humana a través de las notas y las letras que han marcado generaciones. La promesa de más noches como esta es lo que mantiene viva la llama del rock en el corazón de sus seguidores.
