La emblemática sede de la ‘Maison’ de Valentino y de la fundación ‘PM23’, situada en el corazón de Roma, se ha convertido en un lugar de homenaje para despedir al reconocido diseñador, quien falleció a los 93 años. La capilla ardiente, que permanecerá abierta hasta mañana, ha atraído a numerosos admiradores, amigos y figuras destacadas del mundo de la moda, quienes han acudido para rendir tributo a un maestro que dejó una huella imborrable en la industria.
La llegada del féretro fue un momento cargado de emoción, con Giancarlo Giammetti, expareja y socio del diseñador, y Bruce Hoeksema, su compañero sentimental desde 1982, presentes para acompañar el último viaje de Valentino. La escena fue conmovedora, con los adorados perros de raza pug del diseñador, vestidos con elegantes trajes de color rosa pálido, añadiendo un toque de ternura a la solemnidad del evento. La capilla ardiente ha sido decorada con un estilo que refleja la elegancia característica de Valentino, con una alfombra blanca que guía a los asistentes hacia el féretro, rodeado de un retrato en blanco y negro del diseñador y jarrones de cristal llenos de flores blancas.
Entre los asistentes se encontraban personalidades influyentes de la moda, como Alessandro Michele, actual director creativo de Valentino, y Maria Grazia Chiuri, quien fue codirectora creativa de la marca durante 17 años. El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, también se unió a la despedida, expresando su admiración por Valentino y su impacto en la ciudad. «Valentino encarnó Roma, llevando la luz, los colores y la belleza al mundo», afirmó el político, resaltando la contribución del diseñador a la proyección de la imagen de la capital italiana a nivel global.
La capilla ardiente ha sido un espacio de reflexión y homenaje, donde los asistentes han compartido anécdotas y recuerdos sobre Valentino. Alessandro Michele, visiblemente afectado, comentó que siente un «gran pesar», pero también «una gran alegría» al recordar la vida y legado del diseñador. Su influencia perdura en la industria, y muchos lo consideran un ejemplo a seguir. «A veces toco sus cosas a través de las habitaciones donde él trabajó, y es hermoso», añadió Michele, destacando la conexión emocional que muchos sienten hacia Valentino.
La presencia de empleados que trabajaron junto a Valentino a lo largo de los años también ha sido significativa. Lucia, una costurera que estuvo bajo su mando desde 1976 hasta 1996, recordó al diseñador con lágrimas en los ojos, describiéndolo como un «gran maestro» que le enseñó mucho. «Él ya imaginaba lo que nosotros deberíamos hacer. Un genio», enfatizó, reflejando el profundo respeto y admiración que Valentino inspiraba en quienes trabajaban a su lado.
La capilla ardiente estará abierta al público hasta el jueves, y el funeral se llevará a cabo el viernes en la Basílica de Santa María degli Angeli e dei Martiri. Este evento marca un momento de reflexión no solo sobre la vida de Valentino, sino también sobre el legado que deja en la alta costura italiana. A pesar de haberse retirado de las pasarelas en 2007, Valentino continuó siendo un referente de lujo, elegancia y belleza atemporal, influyendo en generaciones de diseñadores y amantes de la moda.
La historia de Valentino Garavani es la de un hombre que transformó la moda en un arte, llevando la alta costura a nuevas alturas. Desde sus inicios en la década de 1960, Valentino se destacó por su habilidad para crear piezas que no solo eran vestimentas, sino verdaderas obras de arte. Su estilo inconfundible, caracterizado por el uso del color rojo, conocido como «rojo Valentino», y su atención al detalle, lo convirtieron en un ícono de la moda mundial.
A lo largo de su carrera, Valentino vistió a numerosas celebridades y figuras públicas, convirtiéndose en el diseñador favorito de muchas. Su trabajo no solo se limitó a la creación de prendas, sino que también abarcó el diseño de accesorios, fragancias y eventos de moda que marcaron época. Su legado perdura en cada costura, en cada desfile y en cada prenda que lleva su nombre.
El impacto de Valentino en la moda va más allá de sus creaciones. Su enfoque en la belleza y la elegancia ha influido en la forma en que se percibe la moda en la actualidad. Valentino no solo creó ropa; creó un estilo de vida, una forma de ver el mundo a través de la lente de la belleza y la sofisticación. Su visión ha inspirado a muchos diseñadores contemporáneos, quienes buscan emular su capacidad para combinar arte y moda de manera magistral.
En un mundo donde la moda a menudo se ve influenciada por tendencias pasajeras, Valentino se mantuvo fiel a su visión de la elegancia atemporal. Su legado es un recordatorio de que la moda puede ser una forma de expresión artística, capaz de evocar emociones y contar historias. La capilla ardiente en Roma es un testimonio de la profunda conexión que Valentino estableció con su público y su industria, un vínculo que perdurará mucho después de su partida.
La despedida de Valentino no solo es un adiós a un diseñador, sino a un verdadero embajador de la alta costura italiana. Su influencia seguirá viva en las pasarelas, en los armarios de quienes aprecian la moda y en el corazón de aquellos que lo conocieron y amaron. En cada prenda que lleve su nombre, Valentino seguirá siendo una fuente de inspiración y un símbolo de la belleza que él tanto valoró.