El Barakaldo CF ha cerrado el año 2025 en una situación complicada, con un rendimiento que deja mucho que desear. A pesar de haber comenzado la temporada con ciertas expectativas, el equipo ha visto cómo su trayectoria se ha desmoronado, cayendo desde una prometedora quinta posición hasta una preocupante décimo tercera. Este descenso en la clasificación ha generado dudas sobre la capacidad del equipo para mantenerse en la categoría, lo que ha llevado a replantear sus objetivos para el resto de la temporada.
### Un rendimiento decepcionante en casa
El campo de Lasesarre, que alguna vez fue un fortín para los gualdinegros, ha dejado de ser un lugar donde el Barakaldo se sintiera seguro. En lo que va de temporada, el equipo ha logrado cuatro victorias y tres empates en su estadio, pero las últimas visitas de Avilés y Pontevedra han evidenciado una alarmante falta de solidez defensiva. De los nueve partidos disputados en casa, los rivales se han adelantado en siete ocasiones, lo que ha obligado al Barakaldo a remar contracorriente en la mayoría de sus encuentros.
La situación se complica aún más al observar que, en la segunda vuelta de la temporada pasada, el Barakaldo solo logró tres victorias en diez partidos en Lasesarre, con un balance de dos empates y cinco derrotas. Esta falta de consistencia en casa ha sido un factor determinante en su caída en la tabla, y la afición comienza a mostrar su preocupación por el futuro del equipo.
La defensa ha sido uno de los puntos más débiles del Barakaldo. En 17 jornadas disputadas, solo han logrado mantener su portería a cero en dos ocasiones, lo que refleja una fragilidad que los rivales han sabido aprovechar. La incapacidad para contener los ataques rivales ha llevado al equipo a una situación crítica, donde cada partido se convierte en una lucha constante por evitar el descenso.
### Problemas en el ataque
A la ineficacia defensiva se suma la falta de puntería en el ataque. El Barakaldo ha marcado un total de 18 goles en lo que va de temporada, pero solo tres de ellos han llegado en la primera parte de los encuentros. Esta estadística es alarmante, ya que demuestra que el equipo tiene dificultades para iniciar los partidos con fuerza y establecer una ventaja temprana.
Los delanteros del Barakaldo, que deberían ser los encargados de marcar la diferencia, no han estado a la altura de las expectativas. Álex Valiño, quien llegó al equipo con la esperanza de ser un goleador clave, aún no ha logrado marcar en esta temporada, a pesar de su esfuerzo y dedicación en el campo. Por otro lado, Aitor Galarza, cedido por el Eibar, también ha tenido un inicio de temporada complicado, sin haber anotado hasta el momento.
La dependencia del equipo en un solo jugador, Víctor San Bartolomé, quien ha anotado cinco goles, es un reflejo de la falta de profundidad en el ataque. Cuando San Bartolomé ha estado ausente por lesión, el equipo ha tenido serios problemas para generar oportunidades de gol, lo que ha resultado en una racha de resultados negativos.
A pesar de las dificultades, el Barakaldo ha mostrado destellos de buen juego en algunos partidos, donde los detalles han marcado la diferencia. Un penalti fallado en un encuentro crucial ante el Avilés y la falta de acierto en momentos clave han costado puntos valiosos. Sin embargo, el equipo es consciente de sus debilidades y está trabajando para mejorar en las áreas que les han fallado hasta ahora.
El futuro del Barakaldo en la Primera Federación dependerá de su capacidad para revertir esta situación. Con un calendario que se vuelve cada vez más exigente, la presión aumentará y el equipo deberá encontrar la manera de sumar puntos para asegurar su permanencia en la categoría. La afición espera que el Barakaldo pueda recuperar la confianza y la solidez que alguna vez lo caracterizó, y que el próximo año sea un periodo de reconstrucción y éxito.
