El 28 de abril de 2025, un apagón masivo dejó sin electricidad a más del 90 % de la península Ibérica durante 47 minutos. El incidente afectó a hospitales, trenes, aeropuertos y sistemas financieros. Un año después, la tensión entre Red Eléctrica de España (REE) y las empresas distribuidoras sigue en su punto álgido. No se trata solo de una falla técnica: es un choque de responsabilidades, intereses económicos y marcos legales en plena transición energética.
¿Qué causó el apagón del 28 de abril de 2025?
REE atribuye el fallo a una falla en una planta de generación en Badajoz, cuya desconexión desencadenó una cascada de desbalances en la red. Según su documental institucional, la planta no cumplía con los protocolos de sincronización exigidos por el Real Decreto 1955/2000, norma que regula la conexión de instalaciones al sistema eléctrico.
Las distribuidoras, en cambio, señalan una falta de coordinación operativa por parte de REE durante la fase crítica. En sus comparecencias ante el Congreso y el Senado, acusaron al operador de no activar a tiempo los mecanismos de respaldo del Plan de Emergencia del Sistema Eléctrico (PESE).
El rol de la planta de Badajoz
La instalación no estaba registrada como generador crítico, pero sí como fuente de respaldo secundario. Su desconexión repentina provocó una caída de frecuencia de 49,2 Hz —por debajo del umbral de seguridad de 49,5 Hz—. REE afirma que el sistema respondió dentro de los márgenes técnicos establecidos por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
¿Por qué hay una guerra de narrativas entre REE y las distribuidoras?
El conflicto trasciende lo técnico: se trata de una disputa por la atribución de responsabilidades legales y económicas. Las distribuidoras —como Endesa Distribución, Iberdrola Distribución y Naturgy Distribución— enfrentan multas potenciales por interrupciones prolongadas en sus zonas de concesión. REE, por su parte, defiende su gestión ante posibles sanciones por incumplimiento del Código Técnico de la Red (CTR).
En el documental, REE afirma: “Cuando hay muchísimo dinero en juego, la verdad es lo que menos importa”. La frase refleja la presión financiera: el apagón generó pérdidas estimadas en 1.200 millones de euros, según el Consorci de la Zona Franca de Barcelona.
El impacto económico real
- Empresas industriales perdieron 38 horas de producción media por cliente afectado.
- El sector logístico reportó un 22 % de retrasos en entregas en las 72 horas posteriores.
- Las plataformas de finanzas personales registraron un pico del 400 % en consultas sobre reclamaciones por daños eléctricos.
¿Qué dice la normativa vigente sobre responsabilidades en apagones?
El marco legal español establece una división clara de funciones: REE gestiona la red de transporte; las distribuidoras, la red de baja y media tensión. Pero el Real Decreto-Ley 23/2022 introdujo la figura del operador coordinador de emergencias, cuya atribución aún no ha sido asignada formalmente.
Además, el Reglamento (UE) 2017/1488 exige a los operadores nacionales informar a la Agencia de Cooperación de los Reguladores Energéticos (ACER) en menos de 24 horas tras un incidente grave. REE lo hizo en 18 horas; las distribuidoras, en 31.
Datos Clave
- El apagón duró 47 minutos y afectó a 46 millones de personas.
- REE activó el Plan de Restablecimiento Automático (PRA) a los 82 segundos.
- La planta de Badajoz no estaba incluida en el listado de instalaciones críticas del Registro de Instalaciones de Producción (RIP).
- El informe preliminar de la CNMC señala “deficiencias en la comunicación interempresarial”, no fallas técnicas individuales.
- Las reclamaciones ciudadanas ante las oficinas de consumo superaron las 120.000 en los primeros 15 días.
¿Qué implica este caso para la transición energética española?
El apagón expuso las fragilidades de una red que integra un 48 % de energía renovable —principalmente eólica y solar—, cuya intermitencia exige mayor capacidad de respuesta en tiempo real. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023–2030 prevé invertir 2.100 millones en sistemas de control inteligente para 2027. Pero el incidente aceleró la exigencia de una reforma del Código Técnico de la Red para incluir umbrales dinámicos de frecuencia y protocolos obligatorios de simulación anual.
El caso también impacta a los emprendedores del sector energético: startups de gestión de microredes y soluciones de innovación en almacenamiento han visto duplicadas sus solicitudes de certificación por parte de la CNMC desde abril de 2025.
El rol del consumidor final
Los ciudadanos no son meros espectadores. Tienen derecho a reclamar daños directos (equipos electrodomésticos, frigoríficos, sistemas de seguridad) bajo el Real Decreto 1955/2000, artículo 42. Las reclamaciones deben presentarse ante la distribuidora en los 10 días siguientes al incidente —no ante REE—, aunque la responsabilidad última puede recaer en el operador, según sentencia del Tribunal Supremo 1245/2024.