Un estruendo despertó a Javier, que empezó a moverse inquieto por la habitación. Eran las tres de la madrugada en la urbanización Can Fornaca de Riudarenes, pero el verdadero epicentro del ataque no fue allí: fue en Viladecans, donde una semana después de ese asalto fallido, una bomba casera estalló frente a un garaje vinculado a la misma red. La explosión dejó daños estructurales y activó la alerta máxima de los Mossos d’Esquadra. La consecuencia más grave no fue material: fue la confirmación de que una banda organizada ha cruzado la línea roja entre el narcotráfico y el terrorismo urbano.
La emboscada en Riudarenes
El 20 de diciembre de 2025, diez hombres encapuchados rodearon la vivienda de Javier, un mecánico con antecedentes por tráfico de drogas, según fuentes de la Unidad Central Operativa de los Mossos. No buscaban dinero ni joyas, sino las 410 plantas de marihuana escondidas en el ático. “No era un robo común. Era una ejecución disfrazada de asalto”, afirmó un agente de la Brigada de Investigación Criminal de Mataró, bajo condición de anonimato.
Los atacantes habían vigilado la casa durante siete días. Un Opel Corsa fue usado por una pareja para registrar entradas y salidas. El punto de encuentro final fue una gasolinera de Tordera, a 25 kilómetros del lugar del ataque. Las comunicaciones interceptadas por la Unidad de Delincuencia Organizada revelaron que el líder de la banda —identificado como Jonathan Andic, con antecedentes en Francia por tráfico internacional— dio la orden de atacar tras confirmar que Javier había recibido un cargamento de semillas de alta potencia.
Cronología del asalto
- 13 de diciembre: La pareja comienza la vigilancia en Riudarenes.
- 19 de diciembre, 22:47: Mensaje cifrado entre miembros: “Todo listo. No hay cambios”.
- 20 de diciembre, 02:18: Llegada a la gasolinera de Tordera.
- 02:53: Primeros disparos contra la fachada.
- 03:01: Javier saca una pistola del falso techo del baño.
- 03:07: La banda abandona el lugar tras no lograr entrar.
El coche bomba de Viladecans
El 27 de diciembre, a las 04:22, una furgoneta estacionada frente al garaje de Viladecans, vinculado a un socio de Javier, explotó. El artefacto contenía 3,2 kilogramos de explosivo casero y una mecha de relojería, según el informe forense del Laboratorio de Explosivos de la Guardia Civil. No hubo heridos, pero el impacto fue equivalente a 12 kilogramos de TNT.
“Este no es un acto aislado. Es una advertencia. Y también una prueba de capacidad operativa”, declaró Miquel Àngel Sánchez, portavoz de la Fiscalía Antinarcóticos de Barcelona, en rueda de prensa el 30 de diciembre.
La explosión activó el protocolo Narcoterrorismo del Ministerio del Interior, el primero aplicado en Cataluña desde 2019. El juez de la Audiencia Nacional que instruye el caso, María José Gómez, ha abierto una investigación por asociación ilícita, tenencia ilícita de armas, atentado terrorista y tráfico de drogas a gran escala.
Antecedentes y contexto
La banda opera desde 2023 en el Maresme, con células en Calella, Malgrat de Mar y Arenys de Mar. Su modus operandi incluye el uso de drones para vigilancia y la compra de vehículos con documentación falsa. Según el Informe Anual de Seguridad Pública de la Generalitat 2025, los asaltos a cultivos de cannabis en viviendas han aumentado un 67 % en la comarca respecto a 2024.
El caso se enmarca en una ola de violencia creciente vinculada al control de rutas de distribución tras la caída de la red Puigdemont-Andic, desarticulada parcialmente en 2024 en una operación conjunta con la Dirección Central de la Policía Nacional francesa. Jonathan Andic, su presunto cerebro, sigue prófugo. Las autoridades francesas lo tienen en la lista de búsqueda europea desde octubre de 2025.
La respuesta institucional
El Consell de Seguretat Pública de Catalunya activó el 2 de enero un plan especial de vigilancia en 14 municipios del Maresme. Además, el Departament d’Interior ha destinado 1,8 millones de euros para reforzar los equipos de desactivación de explosivos y ampliar la red de cámaras inteligentes en zonas rurales.
“Estamos ante una mutación del narcotráfico: ya no se limita al control de territorios, sino que busca imponer el miedo como herramienta de dominio”, afirmó Mònica Roca, directora del Observatorio de Delincuencia Organizada de la Universidad Autónoma de Barcelona, en una comparecencia ante la Comisión de Interior del Parlamento de Cataluña.
El caso sigue abierto. Javier permanece bajo protección policial. Los Mossos han identificado a siete de los diez asaltantes, pero ninguno ha sido detenido. La fiscalía ha solicitado la extradición de Jonathan Andic desde Bélgica, donde se sospecha que se encuentra bajo falsa identidad.
