Washington ha ejecutado su undécima noche consecutiva de ataques aéreos y de precisión contra objetivos militares iraníes, según confirmó el Departamento de Defensa estadounidense el 22 de julio de 2026. La operación, sin nombre oficial, ha alcanzado centros de mando, instalaciones de drones, bases aéreas, capacidades navales y redes logísticas en al menos siete provincias iraníes. La escalada coincide con una creciente presión política interna y con el bloqueo del mar Rojo por parte de los hutíes, aliados de Irán.
Once noches de ataques y una estrategia en revisión
El Pentágono ha calificado la campaña como una “respuesta escalonada y proporcional” a los lanzamientos de misiles y drones iraníes contra buques comerciales y bases estadounidenses en el Golfo Pérsico desde abril. Según datos oficiales, más de 30 embarcaciones han sido atacadas en los últimos tres meses, incluidos tres petroleros bajo bandera noruega y un buque de la Armada estadounidense en el estrecho de Ormuz.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, compareció ante el Comité de Servicios Armados del Senado para justificar la intensificación. “Cada ataque ha sido verificado por inteligencia satelital y de señales. No hay errores colaterales documentados en zonas civiles”, afirmó Hegseth, quien presentó imágenes de satélite que muestran daños estructurales en instalaciones de la Fuerza Quds en Qom y en el complejo aeroespacial de Isfahán.
Declaraciones del Secretario de Defensa
- “El estrecho de Ormuz sigue abierto y seguro para el tránsito comercial”, aseguró Hegseth.
- “El costo acumulado de la operación hasta la fecha es de 37.500 millones de dólares”, reveló ante los senadores.
- Solicitó la aprobación inmediata de 90.000 millones de dólares en financiación suplementaria, cifra que supera el presupuesto anual de defensa de 23 países de la OTAN combinados.
El costo humano y la presión electoral
El Departamento de Defensa confirmó la muerte de un sargento del Cuerpo de Marines en una misión de reconocimiento en el sur de Irán, elevando el balance de bajas estadounidenses a 18 militares desde el inicio de la operación. No se reportaron muertes civiles iraníes en los últimos ataques, según fuentes de la ONU citadas por Reuters.
La escalada ocurre a menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales estadounidenses. El Washington Post reportó que al menos 14 senadores republicanos han expresado reservas públicas sobre la estrategia, mientras que el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes retrasó la votación del paquete de financiación hasta finales de agosto.
Cronología clave del conflicto
- 12 de abril de 2026: Irán lanza 120 drones y misiles contra la base aérea de Al Udeid (Qatar), causando daños menores.
- 3 de mayo: Ataque hutí contra el buque MV Maersk Halifax en el mar Rojo; EE.UU. responde con misiles Tomahawk contra instalaciones en Hodeida.
- 15 de julio: Irán anuncia la activación de su “estrategia de disuasión asimétrica” tras la destrucción de su flota de drones Shahed-136.
- 21 de julio: EE.UU. ejecuta su décima noche de bombardeos; Irán interrumpe las exportaciones de petróleo por el Golfo durante 36 horas.
Antecedentes y contexto
Esta ofensiva forma parte de la Operación Escudo del Golfo, lanzada formalmente el 10 de abril de 2026 tras la aprobación del Congreso de una resolución de autorización de uso de la fuerza militar (AUMF) contra “actores estatales que patrocinan el terrorismo transnacional”. La resolución, aprobada por 221 votos a favor y 198 en contra, no menciona explícitamente a Irán, pero sí a “Estados que socavan la estabilidad marítima en el Golfo Pérsico y el mar Rojo”.
El marco legal se sustenta en la Ley de Poderes de Guerra de 1973 y en la doctrina de defensa anticipada articulada por la Administración Trump en 2025. Sin embargo, el Centro de Estudios Estratégicos y Internacionales (CSIS) advirtió en un informe del 18 de julio que “ninguna resolución del Congreso autoriza ataques directos contra infraestructura militar soberana de un Estado miembro de la ONU sin previa declaración de guerra”.
El presidente Donald Trump, en una reunión con el presidente libanés Joseph Aoun, reiteró su postura: “Quieren reunirse desesperadamente y, hasta que estén dispuestos a hacerlo de una manera significativa, no tenemos ningún interés”. La Casa Blanca no ha respondido a las propuestas de mediación de la Unión Europea ni de la ONU.
La amenaza hutí y el cuello de botella marítimo
Mientras tanto, los hutíes han intensificado sus ataques contra el tráfico comercial en el mar Rojo. Según el Grupo de Observación Marítima de la ONU, 47 buques han sido interceptados o atacados desde enero de 2026. El bloqueo ha elevado los costos del flete marítimo un 215 % en rutas Asia-Europa, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El ministro de Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, declaró el 20 de julio que “Irán no tiene control operativo sobre las decisiones tácticas de los hutíes, pero respalda su derecho a resistir la ocupación saudí y estadounidense”. La declaración fue rechazada por el Departamento de Estado, que calificó la afirmación de “engaño deliberado”.
El conflicto ha generado una crisis energética regional: los precios del petróleo superaron los 128 dólares por barril el 21 de julio, su nivel más alto desde 2008. La Agencia Internacional de la Energía advirtió que “una interrupción prolongada del suministro del Golfo podría desencadenar una recesión global en el cuarto trimestre de 2026”.
