El 23 de enero de 2026, se conmemora el 31 aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez, un concejal del Partido Popular (PP) en San Sebastián, a manos de la organización terrorista ETA. Este trágico evento ha resurgido en el debate político actual, especialmente tras las recientes declaraciones de Consuelo Ordóñez, hermana del fallecido, quien ha expresado su indignación hacia la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La controversia se ha intensificado debido a la utilización del nombre de Ordóñez en un contexto político que, según su hermana, distorsiona la memoria de su hermano y su legado.
La hermana de Ordóñez ha acusado a Ayuso de instrumentalizar el recuerdo de su hermano para atacar al gobierno de Pedro Sánchez. En un mensaje contundente en redes sociales, Consuelo Ordóñez afirmó: «Sufrí el odio de la izquierda abertzale, ahora además y con mucha más crueldad el vuestro, el de la derecha abertzale». Esta declaración refleja no solo su dolor personal, sino también una crítica más amplia hacia la polarización política que se vive en España, especialmente en el contexto del País Vasco.
### La Memoria de Gregorio Ordóñez y su Impacto en la Política Actual
Gregorio Ordóñez fue un político que, a lo largo de su carrera, se destacó por su compromiso con los derechos de los ciudadanos y su rechazo a la violencia. Su asesinato marcó un antes y un después en la política vasca y española, simbolizando la lucha contra el terrorismo y la defensa de la democracia. Ordóñez, quien comenzó su carrera política a una edad temprana, fue un firme defensor de la convivencia pacífica y del respeto entre adversarios políticos.
En el acto conmemorativo celebrado por el PP en Madrid, donde se rindió homenaje a Ordóñez, Ayuso hizo una declaración que encendió la polémica: «Si nace un nuevo Gregorio Ordóñez en el País Vasco que pueda ganar ampliamente en las urnas, ¿volvería a tener que vivir escoltado?». Este comentario fue interpretado por Consuelo Ordóñez como un intento de politizar el sufrimiento de su familia y de las víctimas del terrorismo, lo que ha generado un debate sobre el uso de la memoria histórica en la política contemporánea.
La respuesta de Consuelo Ordóñez fue clara y directa. En su mensaje, recordó que su hermano nunca se consideró un enemigo de sus oponentes, sino un adversario político. «Hoy mi hermano sería para vosotros un hereje, jamás habló de patrias, sino de derechos de los ciudadanos», escribió. Esta afirmación subraya la importancia de recordar a Ordóñez no solo como una víctima del terrorismo, sino como un político que abogaba por el respeto y la convivencia.
### La Polarización Política en el País Vasco
La controversia entre Consuelo Ordóñez e Isabel Díaz Ayuso es un reflejo de la creciente polarización política en España, especialmente en el País Vasco. La utilización de la memoria de las víctimas del terrorismo en el debate político ha sido un tema recurrente, y muchos argumentan que esto puede llevar a una instrumentalización de su sufrimiento en beneficio de intereses partidistas.
El contexto actual en el País Vasco es complejo, con la presencia de partidos como EH Bildu, que han sido objeto de críticas por su relación con el pasado de ETA. La acusación de Ayuso sobre la supuesta connivencia entre el gobierno central y EH Bildu ha sido vista por muchos como un intento de desviar la atención de los problemas actuales y de polarizar aún más el debate político.
Consuelo Ordóñez, como presidenta de la asociación vasca de víctimas Covite, ha sido una voz activa en la defensa de los derechos de las víctimas del terrorismo. Su lucha no solo se centra en recordar a su hermano, sino también en garantizar que las víctimas no sean olvidadas ni utilizadas como herramientas políticas. En su mensaje, enfatizó que el odio que ha sufrido a lo largo de los años no solo proviene de la izquierda abertzale, sino también de aquellos que, en su opinión, deberían ser aliados en la lucha por la memoria y la justicia.
La polarización en el País Vasco no solo afecta a las relaciones entre partidos políticos, sino que también tiene un impacto en la sociedad civil. La división entre quienes apoyan a EH Bildu y aquellos que defienden la unidad de España ha creado un ambiente de tensión que dificulta el diálogo y la reconciliación. En este contexto, las palabras de Consuelo Ordóñez resuenan como un llamado a la reflexión sobre cómo se debe abordar el legado de las víctimas del terrorismo y cómo se puede construir un futuro más pacífico y respetuoso.
La memoria de Gregorio Ordóñez, por lo tanto, se convierte en un símbolo no solo de la lucha contra el terrorismo, sino también de la necesidad de un debate político más constructivo y menos polarizado. La historia de su vida y su trágico final deben servir como un recordatorio de la importancia de la convivencia y el respeto en la política, así como de la necesidad de honrar a las víctimas de manera que su memoria no sea utilizada para dividir, sino para unir.
En un momento en que la política española enfrenta desafíos significativos, el legado de figuras como Gregorio Ordóñez puede ofrecer lecciones valiosas sobre cómo avanzar hacia un futuro en el que el diálogo y el respeto sean la norma, no la excepción. La historia de su vida y su muerte deben ser recordadas no solo como un capítulo doloroso del pasado, sino como una oportunidad para construir un futuro mejor para todos los ciudadanos del País Vasco y de España.
