El río Bidasoa, que marca la frontera entre España y Francia, fue el escenario de un emotivo homenaje el pasado lunes, donde las Juventudes Socialistas de Euskadi rindieron tributo a tres jóvenes gallegos que desaparecieron hace 52 años. Este acto, lleno de simbolismo y dolor, se llevó a cabo en el Puente Avenida de Irun, donde familiares de las víctimas, junto a miembros del partido, depositaron rosas rojas en el agua, recordando a Humberto Fouz, Jorge García y Fernando Quiroga, quienes fueron secuestrados y asesinados por miembros de ETA en 1973.
La ceremonia fue un recordatorio del sufrimiento que aún persiste entre los seres queridos de los desaparecidos. Ana Rodríguez y Coral Fouz, hermana y sobrina de Humberto Fouz, respectivamente, expresaron su agradecimiento a los jóvenes socialistas por mantener viva la memoria de sus seres queridos. Gabriel Arrúe, secretario general de las Juventudes Socialistas, enfatizó la importancia de no permitir que el terrorismo sea deslegitimado, afirmando que la juventud vasca rechaza la violencia y aboga por la paz.
### La Historia de los Tres Jóvenes Gallegos
El 24 de marzo de 1973, Humberto Fouz, Fernando Quiroga y Jorge García, tres jóvenes de A Coruña, cruzaron la frontera hacia Francia con la intención de ver una película que había sido censurada en España. Sin embargo, su camino se cruzó con el de miembros de ETA, quienes, tras confundirlos con policías, los secuestraron. Este trágico error llevó a que los tres jóvenes fueran torturados y asesinados, un episodio que marcó un capítulo oscuro en la historia del terrorismo en Euskadi.
Humberto Fouz, nacido en 1943, era un joven soltero que trabajaba como intérprete en Irun. Su vida estuvo marcada por su pasión por los idiomas, habiendo perfeccionado su conocimiento en varios países europeos. Fernando Quiroga, de 26 años, también soltero, trabajaba en una agencia de aduanas y había llegado a Irun con la esperanza de encontrar un futuro mejor. Jorge García, el más joven del grupo, tenía solo 23 años y había llegado recientemente a Irun en busca de empleo. La desaparición de estos tres jóvenes no solo dejó un vacío en sus familias, sino que también se convirtió en un símbolo del sufrimiento causado por el terrorismo en la región.
### La Reacción de la Juventud Socialista
Durante el homenaje, Gabriel Arrúe subrayó la necesidad de recordar y honrar a las víctimas del terrorismo, afirmando que la juventud tiene un papel crucial en la construcción de un futuro en paz. Arrúe hizo hincapié en que no se tolerará ningún intento de deslegitimar el sufrimiento de las víctimas ni de glorificar el terrorismo. Este mensaje se vuelve aún más relevante en un contexto donde algunos sectores políticos han comenzado a hacer homenajes a figuras históricas vinculadas al terrorismo, lo que provoca un profundo malestar entre las víctimas y sus familias.
El acto no solo fue un homenaje a las víctimas, sino también un llamado a la sociedad para que no olvide el pasado y para que se comprometa a construir un futuro basado en la paz y el respeto a los derechos humanos. Arrúe destacó que la forma en que se trata el pasado es un reflejo de la sociedad que se quiere construir, y que es fundamental que las nuevas generaciones se comprometan a rechazar la violencia y a promover los valores democráticos.
El homenaje también fue una respuesta a las recientes declaraciones de líderes de la izquierda abertzale, quienes han sido criticados por sus homenajes a miembros de ETA. Arrúe calificó estos actos como «intolerables» y una «humillación para las víctimas», subrayando que glorificar el terrorismo es un obstáculo para la convivencia y un ataque directo a los valores democráticos.
### La Importancia de Recordar
Recordar a las víctimas del terrorismo es esencial no solo para honrar su memoria, sino también para educar a las futuras generaciones sobre los peligros de la violencia y la intolerancia. La historia de Humberto, Fernando y Jorge es un recordatorio de que el terrorismo no solo causa dolor a las víctimas directas, sino que también afecta a sus familias y a toda la sociedad. La lucha por la memoria y la justicia es un deber que recae sobre todos, especialmente sobre aquellos que han sido testigos de los horrores del pasado.
El homenaje en el Bidasoa es un paso más en la búsqueda de verdad y justicia para las víctimas del terrorismo. La juventud, representada por las Juventudes Socialistas, se erige como un baluarte en esta lucha, comprometida a no permitir que el pasado sea olvidado y a trabajar por un futuro donde la violencia no tenga cabida. La memoria de los desaparecidos debe ser un faro que guíe a la sociedad hacia un futuro más justo y pacífico, donde el respeto por los derechos humanos y la dignidad de cada persona sean la norma.
El acto también sirvió para fortalecer los lazos entre las generaciones, recordando que la lucha por la paz y la justicia es un legado que debe ser transmitido. La participación activa de los jóvenes en estos homenajes es fundamental para asegurar que las lecciones del pasado no se repitan y que la memoria de las víctimas siga viva en la conciencia colectiva.
Así, el río Bidasoa, que ha sido testigo de tanto sufrimiento, se convierte en un símbolo de esperanza y renovación, donde las lágrimas de los familiares se mezclan con las rosas rojas, recordando que el amor y la memoria son más poderosos que el odio y la violencia. La lucha por la verdad y la justicia continúa, y cada homenaje es un paso hacia la reconciliación y la paz en Euskadi.
