En los últimos años, España ha sido testigo de un resurgimiento de ideologías que muchos creían superadas. Este fenómeno, que algunos denominan neofranquismo, ha encontrado un terreno fértil en el contexto político actual, especialmente en regiones como Euskadi y Cataluña. Francesc-Marc Álvaro, un destacado ensayista y diputado de ERC, ha abordado este tema en su reciente obra ‘El franquismo en tiempos de Trump’, donde analiza la ofensiva política e ideológica de un bloque reaccionario que busca recuperar el poder en el país.
La persistencia del franquismo sociológico
La muerte de Francisco Franco en 1975 marcó el fin de una dictadura que había durado casi cuatro décadas, pero no significó el final del franquismo en la sociedad española. Según Álvaro, el franquismo sociológico nunca desapareció realmente; simplemente se volvió más discreto durante los primeros años de la Transición. Sin embargo, con la llegada de Vox y su imitación del trumpismo, este fenómeno ha encontrado una nueva forma de expresión y ha cobrado fuerza en el panorama político español.
El franquismo sociológico se manifiesta en diversas instituciones y sectores de la sociedad, desde el Partido Popular (PP) hasta la alta magistratura y el mundo empresarial. Esta red de influencias crea una palanca de poder que, combinada con un altavoz parlamentario, permite que estas ideologías reaccionarias se normalicen y se fortalezcan. La competencia electoral entre el PP y Vox ha llevado a una reconfiguración del PP, acercándolo nuevamente a sus raíces franquistas.
El impacto del procés catalán
El procés catalán, que culminó en la declaración unilateral de independencia en 2017, ha sido un factor que ha alimentado el resurgimiento de la ultraderecha en España. Aunque Álvaro sostiene que no es el único factor, sí ha contribuido a la creación de un enemigo interior, que en este caso se identifica con los separatistas catalanes y vascos. Esta narrativa ha sido utilizada por partidos como Vox para movilizar a sus bases y ganar apoyo electoral.
Sin embargo, es importante señalar que el auge de la ultraderecha no se limita a la cuestión catalana. Temas como la seguridad y la migración han unificado a los movimientos de ultraderecha en toda Europa, y España no es una excepción. La combinación de estos factores ha permitido que Vox se presente como una alternativa viable para aquellos que se sienten amenazados por los cambios sociales y políticos en el país.
La definición de Vox y su estrategia
Álvaro define a Vox como un partido neofranquista que adopta estrategias inspiradas en el trumpismo. Su objetivo no es necesariamente restaurar la dictadura de Franco, sino más bien desmantelar la democracia española y establecer un sistema autoritario bajo la apariencia de una democracia. Este enfoque se traduce en la limitación de derechos y libertades para ciertos colectivos, lo que representa un peligro real para la cohesión social y la convivencia en España.
El programa de Vox incluye la eliminación del Estado de las autonomías, lo que pone en riesgo la diversidad cultural y política de regiones como Euskadi y Cataluña. Esta postura radical ha generado preocupación entre sectores de la sociedad que temen que un gobierno con Vox podría reactivar movimientos independentistas y provocar una mayor polarización en el país.
El papel de las élites y la respuesta de la izquierda
El debate sobre el futuro político de España también involucra a las élites de poder. Existe una división entre aquellas que favorecen un gobierno de derecha y ultraderecha y aquellas que prefieren una opción más moderada, como un gobierno del PSOE. Este dilema refleja la tensión entre el deseo de mantener el statu quo y el temor a que la entrada de Vox en el gobierno pueda desatar movimientos de liberación en regiones como Euskadi y Cataluña.
Por otro lado, la izquierda en España ha enfrentado críticas por no haber desmantelado el franquismo sociológico. El PSOE, en particular, ha sido acusado de haber normalizado estas ideologías en lugar de combatirlas. Esta falta de acción ha llevado a que muchos jóvenes se sientan atraídos por la ultraderecha, lo que plantea preguntas sobre la educación democrática y la responsabilidad de las familias en la formación de valores.
La resistencia de Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha optado por resistir ante el avance de la ultraderecha, confiando en que la confrontación entre demócratas y autoritarios en las próximas elecciones le beneficiará. Esta estrategia implica un riesgo, ya que la polarización puede intensificarse y llevar a una mayor fragmentación social. Sin embargo, Sánchez parece creer que la lucha entre estas fuerzas opuestas es necesaria para reafirmar los valores democráticos en España.
El panorama político en España es complejo y está en constante evolución. La aparición de movimientos como Vox y el resurgimiento de ideologías neofranquistas representan un desafío significativo para la democracia y la cohesión social en el país. La respuesta de las instituciones, las élites y la sociedad civil será crucial para determinar el rumbo político de España en los próximos años. La lucha por los valores democráticos y la convivencia pacífica entre diferentes identidades culturales y políticas será un tema central en el debate público, y es fundamental que se aborden las raíces de este fenómeno para evitar que se convierta en una amenaza real para la democracia en el país.
