En un sorprendente giro de los acontecimientos, la Policía Nacional ha detenido a una mujer de 81 años en Málaga, acusada de haber cometido cinco robos con fuerza en apartamentos turísticos. Este caso ha llamado la atención no solo por la edad de la sospechosa, sino también por la astucia con la que llevaba a cabo sus delitos, utilizando su apariencia de fragilidad física como una herramienta para engañar a sus víctimas y acceder a los inmuebles sin levantar sospechas.
### Un modus operandi ingenioso
La técnica utilizada por la anciana para perpetrar los robos se conoce como «modus operandi del resbalón». Este método consiste en deslizar un objeto delgado y flexible, como un recorte de plástico, entre el marco de la puerta y el pestillo, lo que permite abrir la puerta sin necesidad de una llave. Este procedimiento es especialmente efectivo en puertas cerradas sin llave, lo que la hizo aún más peligrosa para los turistas desprevenidos que se alojaban en los apartamentos.
Desde mediados de julio, se habían reportado varios robos en la zona centro de Málaga, todos con un patrón similar. Las víctimas, que generalmente eran turistas, denunciaban la sustracción de objetos de valor, aunque no siempre se llevaban todo lo que había en el inmueble. Esta estrategia de sustracción parcial sembraba dudas entre los afectados, quienes se preguntaban cómo había podido ocurrir el robo sin que se dieran cuenta.
La mujer, que fue aprehendida tras ser sorprendida in fraganti por el propietario de uno de los apartamentos, había logrado evadir la captura durante un tiempo considerable. Al momento de su arresto, los agentes encontraron varios recortes de plástico en su posesión, lo que confirmaba su implicación en los robos. La Policía Nacional, a través del Grupo de Robos de la Comisaría Provincial, se hizo cargo de la investigación, que reveló que la sospechosa tenía un largo historial delictivo relacionado con delitos contra el patrimonio.
### La fachada de la inocencia
Uno de los aspectos más intrigantes de este caso es cómo la mujer utilizaba su apariencia para engañar a los demás. Los investigadores han señalado que, en varias ocasiones, la anciana se hacía pasar por una mujer de la limpieza o alegaba haber cometido un error al intentar abrir otra puerta. Esta táctica le permitía moverse con libertad por los edificios, sin despertar la desconfianza de los residentes o turistas.
La detención de la mujer se produjo después de que un morador de un apartamento alertara a la Policía Nacional tras sorprenderla dentro de su vivienda. Este aviso fue crucial para que los agentes pudieran actuar rápidamente y poner fin a la serie de robos que había estado cometiendo. La mujer fue puesta a disposición judicial y, tras la evaluación de su caso, se decidió que debía ingresar en prisión provisional.
Los investigadores han indicado que la anciana tenía una preferencia particular por el dinero en efectivo y las joyas, lo que sugiere que sus robos estaban motivados por la necesidad de obtener recursos económicos. Este caso ha puesto de manifiesto no solo la astucia de la mujer, sino también la vulnerabilidad de los turistas que, en busca de disfrutar de sus vacaciones, se convierten en blanco fácil para delincuentes que utilizan métodos ingeniosos para llevar a cabo sus fechorías.
La situación ha generado un debate sobre la seguridad en los apartamentos turísticos y la necesidad de implementar medidas más efectivas para proteger a los visitantes. Las autoridades locales han comenzado a trabajar en la mejora de la seguridad en estas propiedades, así como en la concienciación de los propietarios sobre la importancia de reforzar las cerraduras y sistemas de seguridad.
Este caso es un recordatorio de que el crimen puede adoptar muchas formas y que, a veces, quienes menos se esperan pueden ser los más astutos. La historia de esta mujer octogenaria es un ejemplo de cómo la delincuencia puede cruzar barreras de edad y apariencia, y cómo la vigilancia y la cooperación entre ciudadanos y autoridades son esenciales para mantener la seguridad en las comunidades.