La Viceconsejería de Derechos Humanos, Memoria y Convivencia del Gobierno Vasco se enfrenta a un complejo panorama en la gestión de la memoria histórica y la convivencia en una sociedad marcada por el terrorismo. Arritxu Marañón, quien asumió el cargo hace cinco meses, ha destacado la necesidad de abordar la problemática de las pancartas de apoyo a ETA que han resurgido en eventos festivos. Este fenómeno ha generado un intenso debate sobre la responsabilidad de las instituciones y la sociedad en su conjunto en la erradicación de estos símbolos.
### La Responsabilidad Institucional y Social
Marañón ha enfatizado que la retirada de estas pancartas no es solo una cuestión de la administración pública, sino un deber compartido por toda la sociedad. En su opinión, las víctimas del terrorismo tienen derecho a que se respete su dolor y a que se actúe en consecuencia. La Viceconsejera ha mencionado que se ha encargado a juristas de renombre un estudio sobre las acciones legales que se pueden tomar para abordar este problema. Este estudio, que se espera que presente sus conclusiones pronto, es visto como un paso crucial para establecer un marco legal que permita actuar de manera efectiva contra la exhibición de estos carteles.
La aparición de pancartas en festivales ha sido un tema recurrente en el debate público. Marañón ha compartido un ejemplo de cómo, en las fiestas de Astigarraga, se denunció un evento que promovía una comida solidaria con presos de ETA, lo que llevó a la retirada del anuncio por parte del Ayuntamiento. Este tipo de acciones son vistas como un modelo a seguir para otras instituciones, que deben ser proactivas en la eliminación de símbolos que glorifican el terrorismo.
### Educación y Memoria Histórica
Uno de los pilares fundamentales en la estrategia de la Viceconsejería es la educación. Marañón ha expresado su deseo de que la historia del terrorismo de ETA sea incluida en el currículum educativo, argumentando que es esencial que las nuevas generaciones comprendan el pasado para evitar que se repita. La Viceconsejera ha mencionado que se están dando pasos hacia la inclusión de esta temática en la educación pública, aunque el proceso depende de otros departamentos del Gobierno Vasco.
La iniciativa Adi-adian, que busca llevar los testimonios de las víctimas a las aulas, es un ejemplo de cómo se puede trabajar para educar a los jóvenes sobre la violencia y sus consecuencias. Marañón ha manifestado su esperanza de que más centros educativos en Gipuzkoa se unan a este programa, lo que permitiría a los estudiantes escuchar de primera mano las experiencias de quienes sufrieron a causa del terrorismo.
Además, la Viceconsejera ha subrayado la importancia de generar sinergias entre los ayuntamientos y las escuelas para facilitar la implementación de programas educativos que aborden la memoria histórica. La idea es que los estudiantes no solo aprendan sobre el pasado, sino que también desarrollen un sentido de respeto y empatía hacia las víctimas del terrorismo.
Marañón también ha abordado el tema de los terceros grados para los presos de ETA, aclarando que estos no deben confundirse con indultos. La Viceconsejera ha defendido la necesidad de una pedagogía clara sobre este asunto, explicando que los terceros grados son parte del cumplimiento de la ley y no un perdón por los crímenes cometidos. En este contexto, ha resaltado que el arrepentimiento de los terroristas no es un requisito para acceder a estos beneficios, aunque sí es un aspecto que puede influir en la percepción pública sobre el tema.
La Viceconsejera ha compartido su experiencia personal, recordando la historia de su bisabuelo, quien fue víctima de la represión franquista. Esta conexión personal con la memoria histórica refuerza su compromiso con la causa y su deseo de que se reconozca el sufrimiento de todas las víctimas, independientemente de su afiliación política o ideológica.
La tarea que enfrenta la Viceconsejería es monumental, ya que busca no solo abordar las heridas del pasado, sino también construir un futuro en paz y convivencia. La inclusión de la historia del terrorismo en la educación, la promoción del respeto hacia las víctimas y la erradicación de símbolos que glorifican el terrorismo son pasos fundamentales en este proceso. La Viceconsejera ha expresado su optimismo sobre la posibilidad de avanzar en estos temas, pero también ha reconocido que se requiere un esfuerzo conjunto de todas las partes involucradas para lograr un cambio significativo en la sociedad vasca.