La reciente controversia en Baños de Ebro, un pequeño municipio de Álava, ha puesto de manifiesto las tensiones que aún persisten en España en torno a la memoria histórica y la simbología del franquismo. La Delegación del Gobierno ha anunciado su intención de actuar para retirar una inscripción franquista que se encuentra en un edificio público de la localidad, mientras que el alcalde, Francisco Javier García, se ha negado a hacerlo, argumentando que la placa no molesta a nadie y que forma parte de la historia del pueblo.
### La Inscripción en el Centro de la Controversia
La inscripción en cuestión, que reza ‘Caídos por Dios y por España’, incluye los nombres de cuatro vecinos de Baños de Ebro que fueron asesinados durante la Guerra Civil. Este tipo de simbología ha sido objeto de debate en varias partes de España, especialmente tras la aprobación de la Ley de Memoria Democrática en 2022, que busca eliminar vestigios del franquismo en espacios públicos. La ley establece que cualquier símbolo que glorifique el régimen franquista debe ser retirado, y la Delegación del Gobierno ha manifestado su compromiso de hacer cumplir esta normativa.
El origen de esta polémica se remonta a marzo, cuando el grupo del PSE-EE de Rioja Alavesa denunció la existencia de esta inscripción en un edificio que alberga servicios municipales. La denuncia subrayó que la presencia de la placa contraviene la legislación vigente y que su eliminación es necesaria para avanzar hacia una sociedad más inclusiva y respetuosa con todos sus ciudadanos.
Sin embargo, el alcalde García ha defendido su postura, afirmando que la placa es parte de la memoria colectiva del pueblo y que su eliminación no es una opción viable. «No pienso quitar algo que lleva toda la vida en el pueblo. Son gente de aquí. No procede borrar su memoria», declaró en una entrevista. Esta declaración ha generado reacciones mixtas entre los habitantes de Baños de Ebro, algunos de los cuales apoyan la retirada de la placa, mientras que otros consideran que es un elemento importante de la historia local.
### Reacciones de la Comunidad y el Papel del Gobierno
La negativa del alcalde ha llevado a la Delegación del Gobierno a intervenir, anunciando que se analizarán los pasos a seguir para cumplir con la ley. Este tipo de acciones gubernamentales son vistas por algunos como un paso necesario hacia la reconciliación y la justicia histórica, mientras que otros las perciben como una intromisión en la autonomía local. La situación ha generado un debate más amplio sobre cómo las comunidades deben abordar su pasado y qué papel deben jugar las instituciones en este proceso.
La controversia también ha puesto de relieve la polarización política en España, donde el legado del franquismo sigue siendo un tema delicado. La postura del alcalde, perteneciente al Partido Popular, refleja una tendencia en algunos sectores políticos a resistir cambios que consideran innecesarios o que podrían alterar la identidad cultural de sus comunidades. Por otro lado, los defensores de la memoria democrática argumentan que es fundamental reconocer y rectificar las injusticias del pasado para construir un futuro más justo.
La situación en Baños de Ebro es un microcosmos de un debate más amplio que se está llevando a cabo en toda España. A medida que las comunidades luchan por reconciliar su historia con las demandas de una sociedad moderna, la forma en que se manejan estos símbolos del pasado puede tener un impacto significativo en la cohesión social y en la percepción pública de la política.
En este contexto, la intervención del Gobierno puede ser vista como un intento de establecer un estándar nacional en la gestión de la memoria histórica, pero también puede ser interpretada como una amenaza a la autonomía local. La resolución de este conflicto en Baños de Ebro podría sentar un precedente para otros municipios que enfrentan situaciones similares, y es probable que la discusión sobre la memoria histórica continúe siendo un tema candente en la política española en los próximos años.