La huelga general convocada el 17 de marzo en Euskadi ha captado la atención de la sociedad y los medios de comunicación, con un fuerte respaldo de los sindicatos. La protesta, que busca establecer un salario mínimo de al menos 1.500 euros, ha sido organizada por las centrales ELA, LAB, Steilas, Etxalde e Hiru. Desde las primeras horas de la mañana, se ha reportado un seguimiento significativo, especialmente en sectores industriales y educativos, donde la actividad ha disminuido notablemente. La portavoz del Gobierno Vasco, Ubarretxena, ha hecho un llamado a la paz durante las protestas, enfatizando la importancia del diálogo social para abordar las demandas laborales.
**Impacto de la Huelga en Diferentes Sectores**
Los sindicatos han destacado el impacto de la huelga en diversos sectores, con un seguimiento notable en la industria. En Gipuzkoa, fábricas como Korta y CAF han tenido que detener su producción debido a la falta de trabajadores. En el ámbito educativo, el Departamento de Educación ha informado que el seguimiento de la huelga en los centros públicos ha alcanzado el 49%, con cifras aún más altas en las haurreskolas e ikastolas, donde se reporta un 80% de participación. Esta situación ha llevado a que muchos comedores escolares permanezcan cerrados, afectando a miles de estudiantes.
Las manifestaciones han sido masivas, con miles de personas marchando por las calles de Donostia y Gasteiz, exigiendo un salario mínimo vasco. En Bilbao, la marcha culminó con la lectura de un manifiesto por parte de los sindicatos, y aunque la Ertzaintza se retiró, se mantuvieron agentes en la sede del Gobierno Vasco para garantizar la seguridad. Las movilizaciones han transcurrido sin incidentes significativos, lo que ha sido un alivio para los organizadores y participantes.
**Reacciones del Gobierno y los Sindicatos**
El Gobierno Vasco ha respondido a las movilizaciones pidiendo que se realicen de manera pacífica, recordando que el derecho a la huelga debe coexistir con el derecho a trabajar. Ubarretxena ha subrayado que, aunque se respeta el derecho a la huelga, también es fundamental mantener el orden y la seguridad. Por otro lado, el PNV ha criticado la motivación política detrás de la huelga, sugiriendo que los sindicatos buscan generar una percepción de descontento social que no refleja la realidad.
Los sindicatos, por su parte, han defendido la legitimidad de sus demandas y han insistido en que la huelga es una herramienta necesaria para visibilizar la lucha por un salario mínimo digno. ELA ha destacado el seguimiento en el sector público, donde muchos ayuntamientos han visto una participación casi total en la huelga. Además, han señalado que la situación en los garbigunes y otros servicios públicos ha sido crítica, con muchas instalaciones cerradas o funcionando con personal mínimo.
A medida que avanza la jornada, las concentraciones y manifestaciones continúan en varias localidades, con un fuerte apoyo de la ciudadanía. Los organizadores han hecho un llamado a mantener la unidad y la determinación en la lucha por un salario mínimo que permita a los trabajadores vivir dignamente.
La huelga del 17 de marzo no solo es un evento aislado, sino parte de una serie de movilizaciones que buscan cambiar la realidad laboral en Euskadi. Con el respaldo de miles de trabajadores y la atención de la sociedad, los sindicatos esperan que sus demandas sean escuchadas y que se inicie un diálogo real que conduzca a mejoras significativas en las condiciones laborales de la región.