El 1 de enero de 2026, el Gobierno de Israel implementó un veto que afecta a 37 organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales que operan en Gaza y Cisjordania. Esta medida obliga a los trabajadores extranjeros de estas ONG a abandonar la Franja de Gaza antes del 1 de marzo, lo que ha generado una gran preocupación sobre las consecuencias humanitarias que esta decisión podría acarrear. La retirada de licencias se basa en un proceso de registro que Israel introdujo en marzo de 2025, el cual ha sido objeto de críticas por parte de las organizaciones afectadas. El Gobierno israelí justifica esta acción alegando razones de seguridad, argumentando que busca detectar posibles vínculos con el terrorismo. Sin embargo, las ONG han denunciado que este proceso es una forma de restringir su capacidad de operar y ayudar a la población palestina.
### ONG Afectadas y su Rol en Gaza
Entre las 37 ONG que se verán afectadas por esta decisión se encuentran algunas de las más reconocidas a nivel internacional, como Médicos Sin Fronteras (MSF), Acción contra el Hambre, OXFAM, Cáritas y el Movimiento por la Paz. Estas organizaciones desempeñan un papel crucial en la provisión de servicios esenciales a la población de Gaza, que actualmente enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes. La situación en Gaza es alarmante, con aproximadamente dos millones de personas que viven en condiciones precarias, muchas de ellas en tiendas de campaña debido a la devastación causada por la ofensiva israelí en los últimos dos años. Se estima que alrededor del 80% de la infraestructura de Gaza ha sido dañada o destruida, lo que agrava aún más la situación de los habitantes.
La coordinadora de emergencias de MSF para Gaza, Claire San Filippo, ha expresado su preocupación por las afirmaciones de Israel que sugieren que la organización podría estar empleando a personas vinculadas al terrorismo. San Filippo ha enfatizado que MSF nunca contrataría a alguien que participara en actividades militares y ha denunciado que tales acusaciones sin pruebas ponen en riesgo al personal humanitario y socavan el trabajo médico crítico que realizan. La situación se complica aún más con el hecho de que la mayoría de los hospitales de campaña y centros de atención primaria en Gaza dependen del apoyo de estas ONG, lo que significa que su cierre podría dejar a cientos de miles de personas sin acceso a atención médica y servicios básicos.
### Reacciones Internacionales y Consecuencias Humanitarias
La decisión del Gobierno israelí ha sido condenada por diversas organizaciones internacionales y gobiernos de diferentes países. La Unión Europea, a través de su comisaria de Gestión de Crisis, ha criticado la nueva normativa de registro y ha instado a Israel a permitir la entrada de ayuda humanitaria en Gaza. El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, ha calificado las suspensiones de «intolerables» y ha señalado que empeoran una situación ya crítica para la población de Gaza. Por su parte, el grupo islamista Hamás ha denunciado esta medida como un «flagrante desprecio a la comunidad internacional y al sistema de trabajo humanitario».
Además, un grupo de diez países, incluyendo Canadá, Dinamarca, Japón y el Reino Unido, ha expresado su grave preocupación por el deterioro de la situación humanitaria en Gaza, advirtiendo que uno de cada tres centros sanitarios podría cerrar si las operaciones de estas organizaciones se detienen. Las ONG han alertado que la retirada de licencias tendrá consecuencias catastróficas, ya que gestionan o apoyan la mayoría de los servicios críticos en la región, incluyendo atención médica, servicios de agua y saneamiento, y programas de nutrición para niños con desnutrición aguda.
El impacto de esta decisión se sentirá de manera inmediata en la población más vulnerable de Gaza, que ya enfrenta una crisis humanitaria severa. La falta de acceso a atención médica y servicios esenciales podría resultar en un aumento de enfermedades, desnutrición y mortalidad, especialmente entre los niños y las personas mayores. Las organizaciones han hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para que intervenga y presione al Gobierno israelí a revertir esta decisión y permitir que las ONG continúen su labor humanitaria en la región.
La situación en Gaza es un recordatorio de la complejidad del conflicto israelí-palestino y de las dificultades que enfrentan las organizaciones humanitarias al intentar operar en un entorno tan volátil. La comunidad internacional tiene un papel crucial que desempeñar en la defensa de los derechos humanos y en la protección de la población civil en situaciones de conflicto. La retirada de licencias a estas ONG no solo afecta a las organizaciones, sino que también tiene un impacto directo en la vida de millones de personas que dependen de su ayuda para sobrevivir en condiciones extremas. La presión internacional y la solidaridad con la población de Gaza son más necesarias que nunca en este contexto.
