La Feria de Santo Tomás es uno de los eventos más esperados en Bilbao, marcando el inicio de la temporada navideña y celebrando la rica cultura agroalimentaria de la región. Este año, la feria ha atraído a miles de visitantes a El Arenal, donde la lluvia no ha podido frenar el entusiasmo de los bilbaínos y turistas por disfrutar de la gastronomía local y las tradiciones vascas. En este artículo, exploraremos los aspectos más destacados de la feria, desde la oferta gastronómica hasta los cambios en la normativa fiscal que afectan a los productores.
La Feria de Santo Tomás, que se celebra cada 21 de diciembre, es una tradición que data de siglos atrás. En sus inicios, la feria era un punto de encuentro para los agricultores y ganaderos de la región, quienes venían a vender sus productos y a celebrar el final de la cosecha. Hoy en día, la feria ha evolucionado, pero sigue siendo un reflejo de la identidad cultural vasca, donde la gastronomía y la música juegan un papel fundamental.
### Un Mercado Abarrotado de Sabores
Este año, la feria ha contado con una amplia variedad de productos locales, desde el famoso talo, una especie de torta de maíz que se sirve con chistorra, hasta quesos artesanales y sidra. A pesar de las inclemencias del tiempo, los bilbaínos han salido a disfrutar de la jornada, haciendo cola en los diferentes puestos para degustar las delicias que ofrecen los productores locales. La lluvia, que amenazaba con deslucir el evento, finalmente dio un respiro, permitiendo que los visitantes disfrutaran de la feria en un ambiente festivo.
Uno de los productos estrella de la feria es el queso, que este año ha visto un aumento significativo en su precio, lo que ha generado comentarios entre los asistentes. A pesar de esto, la calidad de los productos ha mantenido su atractivo, y muchos productores han expresado su satisfacción por la afluencia de público. Iñaki Bringas, un vendedor de txakoli, comentó que las expectativas eran altas y que la feria siempre atrae a una gran cantidad de gente, lo que es un buen augurio para las ventas.
La música también ha sido un componente esencial de la feria. Este año, se han programado danzas y romerías que buscan recuperar los cánticos populares vascos, creando un ambiente festivo que complementa la experiencia gastronómica. La participación de grupos locales ha sido bien recibida, y muchos asistentes han disfrutado de las actuaciones mientras degustaban los productos de la feria.
### Cambios en la Normativa Fiscal y su Impacto
Uno de los temas que ha generado interés entre los productores es la implementación del sistema TicketBai, que busca modernizar la fiscalización de las ventas en el País Vasco. Aunque la normativa no entrará en vigor de manera definitiva hasta el 1 de enero de 2026, muchos productores ya han comenzado a adaptarse a este nuevo sistema. Esto ha llevado a que algunos puestos de la feria ofrezcan la opción de pagar con datáfono, algo que era impensable en ferias anteriores.
Sin embargo, la transición no ha sido fácil. Algunos productores han expresado su preocupación por la complejidad del sistema y cómo puede afectar la agilidad de las ventas. Javi Peña, un productor de Elordeñe Baserria, comentó que aunque han tenido que adaptarse, el proceso ha sido engorroso y ha obstaculizado el ritmo de las ventas. A pesar de estos desafíos, muchos ven la modernización como una oportunidad para mejorar la gestión de sus negocios y ofrecer un mejor servicio a los clientes.
La Feria de Santo Tomás no solo es un evento para disfrutar de la gastronomía local, sino también una plataforma para que los productores muestren su trabajo y se adapten a los cambios del mercado. La combinación de tradición y modernidad es lo que hace que este evento sea tan especial y relevante en la actualidad.
En resumen, la Feria de Santo Tomás sigue siendo un pilar de la cultura bilbaína, donde la comunidad se reúne para celebrar sus raíces y disfrutar de la riqueza de su gastronomía. A medida que la feria continúa evolucionando, es fundamental que los productores y organizadores encuentren un equilibrio entre la tradición y las nuevas exigencias del mercado, asegurando que este evento siga siendo un referente en el calendario festivo de Bilbao.
