En las montañas del Rif, un cambio significativo está ocurriendo en la vida de los cultivadores de cannabis. Mohamed Makhlouf, un agricultor de 70 años, ha pasado gran parte de su vida cultivando cannabis en la clandestinidad, temiendo la represión de las autoridades. Sin embargo, la reciente legalización del cultivo de cannabis en Marruecos ha transformado su realidad. Ahora, en lugar de vivir con el miedo constante de ser arrestado, Makhlouf puede trabajar con tranquilidad, vendiendo su cosecha a cooperativas locales. «La legalización es libertad», afirma, reflejando el sentimiento de muchos agricultores que han vivido en la sombra durante décadas.
El cultivo de cannabis ha sido una parte integral de la economía de la región del Rif, donde miles de agricultores han dependido de esta actividad para sobrevivir. A pesar de que Marruecos es el mayor productor mundial de cannabis y el principal proveedor de hachís, la legalización ha sido un proceso complicado. Desde 2021, el país ha comenzado a regular el cultivo de cannabis, permitiendo a los agricultores integrarse en la economía formal y salir del mercado negro.
### La Legalización y sus Implicaciones
La legalización del cannabis en Marruecos se formalizó en 2021, cuando el país se convirtió en el primer estado de mayoría musulmana en aprobar una ley que permite el cultivo de cannabis para fines medicinales e industriales. Esta medida fue presentada como una forma de mejorar la calidad de vida de los agricultores y de integrar las regiones productoras en la economía nacional. En 2024, más de 4.800 agricultores que habían sido encarcelados por cultivar cannabis fueron indultados, permitiéndoles reintegrarse en la nueva economía legal.
Desde la implementación de la ley, el gobierno ha establecido un marco regulatorio estricto que abarca desde la producción hasta la venta. Las licencias son necesarias para cultivar, y las cooperativas juegan un papel crucial en la recolección y distribución del cannabis. En la actualidad, más de 3,371 cultivadores han recibido licencias, y se han registrado cerca de 4,200 toneladas de cannabis legal producido. Esto ha permitido a cooperativas como Biocannat comprar cannabis a pequeños agricultores y transformarlo en productos como aceite de CBD, lociones y chocolates, que ahora están disponibles en farmacias de todo Marruecos.
Sin embargo, a pesar de estos avances, la legalización también ha traído consigo nuevos desafíos. Los agricultores que antes dependían del mercado negro ahora enfrentan la presión de cumplir con regulaciones estrictas y lidiar con un mercado legal que aún es pequeño en comparación con el comercio ilícito. La coexistencia de ambos mercados ha llevado a tensiones, como se evidenció en las protestas en Taounate, donde algunos agricultores no recibieron el pago por su cosecha.
### La Coexistencia de Mercados
A pesar de la legalización, el cultivo ilegal de cannabis sigue siendo una realidad en Marruecos. Según datos del gobierno, actualmente se cultivan legalmente 14,300 acres (5,800 hectáreas) de cannabis, mientras que más de 67,000 acres (27,100 hectáreas) continúan siendo utilizados para el cultivo ilegal. Esto refleja la dificultad de la transición hacia un mercado completamente legal y la dependencia de muchos agricultores de las redes ilícitas para generar ingresos.
Un informe del Instituto Global Contra el Crimen Organizado Transnacional destaca que la industria del cannabis en Marruecos es más una coexistencia de ambos mercados que una transición clara de uno a otro. A pesar de los esfuerzos del gobierno por regular el sector, una proporción significativa de la población sigue dependiendo del cultivo ilegal, lo que perpetúa la dinámica que el estado intenta reformar.
La situación actual plantea preguntas sobre la viabilidad del modelo de legalización en Marruecos. Si bien la legalización ha traído consigo oportunidades para algunos agricultores, muchos otros aún enfrentan la incertidumbre y el riesgo de ser arrestados. La falta de un mercado legal suficientemente grande para absorber a todos los agricultores que dependen del cannabis ha llevado a una situación en la que la economía del cannabis sigue fragmentada.
El futuro del cultivo de cannabis en Marruecos dependerá de la capacidad del gobierno para equilibrar la regulación y el apoyo a los agricultores. La legalización ha abierto nuevas oportunidades, pero también ha puesto de manifiesto la necesidad de un enfoque más integral que aborde las realidades económicas y sociales de las comunidades productoras de cannabis. A medida que el país avanza en este proceso, será crucial encontrar formas de integrar a todos los agricultores en la economía formal, garantizando que no se queden atrás en la transición hacia un futuro más sostenible y legal.
La historia de Mohamed Makhlouf y otros agricultores en el Rif es un testimonio de la resiliencia y la adaptabilidad de las comunidades que han cultivado cannabis durante generaciones. A medida que Marruecos continúa navegando por este nuevo paisaje legal, el éxito de la legalización dependerá de su capacidad para abordar los desafíos que aún persisten y garantizar que todos los agricultores puedan beneficiarse de la nueva economía del cannabis.
