La Navidad en Durango se viste de gala gracias a la dedicación y el talento de Luis Ibáñez, un artista que ha dedicado más de tres décadas a la creación de belenes que no solo representan la tradición, sino que también cuentan historias a través de sus detalladas escenas. Este año, Ibáñez ha presentado una docena de nuevas obras que se distribuyen por diferentes puntos de la villa, cada una de ellas con un enfoque único y una narrativa que invita a los espectadores a sumergirse en la historia del nacimiento de Jesús.
### Creaciones que Cuentan Historias
Entre las obras más destacadas de este año se encuentra un belén titulado «El edicto», que se exhibe en una panadería del casco viejo de Durango. Este belén, que mide dos metros por 1,70 metros, ha sido diseñado específicamente para encajar en el escaparate del establecimiento. La obra hace referencia al decreto del emperador romano César Augusto, que ordenó un censo en todo el imperio, lo que llevó a San José a viajar desde Nazaret hasta Belén. En esta escena, Ibáñez ha incluido una variedad de personajes y oficios, así como un rebaño de ovejas y una cuadriga de caballos, todos ellos meticulosamente elaborados con poliespán y otros materiales.
«Cada belén me ocupa en torno a tres meses de trabajo. Le dedico muchas horas; hay jornadas en las que solo puedo invertir un ratito, y otras en las que llego a pasar hasta diez horas seguidas creando», explica Ibáñez, quien se toma muy en serio cada detalle de sus obras. Desde la iluminación hasta la ambientación, su objetivo es crear piezas que no solo sean visualmente atractivas, sino que también emocionen a quienes las contemplan.
Además de «El edicto», Luis Ibáñez ha presentado otros nueve belenes en la ermita de Madalena, entre los que se encuentran tres novedades. Uno de ellos es «La carpintería San José», una obra encargada por el Museo de Pasos de Bilbao, que se exhibe por primera vez en Durango. También destaca «La huida a Egipto», una versión renovada de una obra anterior que ahora se presenta en un desfiladero, y «Los tres Reyes», que completa la oferta de este año en la ermita. Este espacio ha sido elegido por su accesibilidad y su capacidad para mostrar las obras de manera cómoda para el público.
### Un Artista con Pasión y Trayectoria
Luis Ibáñez no es solo un belenista; es un artista que ha sabido combinar la tradición con la innovación. A lo largo de su carrera, ha reinterpretado el belén clásico, incorporando elementos de su entorno local y fusionando escenas tradicionales con paisajes emblemáticos de Durango. Sin embargo, en los últimos años, ha optado por un enfoque más histórico y bíblico, dejando de lado los paisajes locales para centrarse en episodios significativos del Evangelio.
Su trayectoria ha sido reconocida con múltiples premios a nivel de Bizkaia, y su trabajo ha sido objeto de admiración tanto por parte de los habitantes de Durango como de visitantes de otras localidades. A pesar de su éxito, Ibáñez mantiene una humildad que se refleja en su dedicación al arte del belenismo. «Siempre me han fascinado los belenes. Cuando nacieron mis hijos, sentí el deseo de continuar con esa tradición y empecé a montarles uno cada Navidad», recuerda con nostalgia.
La pasión de Ibáñez por el belenismo comenzó en su infancia, cuando su madre montaba el belén en casa. Desde entonces, su amor por esta tradición ha crecido, llevándolo a participar en certámenes y a exponer su trabajo en diferentes espacios de Durango. Aunque reconoce que la edad y la salud han comenzado a limitar su tiempo de dedicación, su amor por el arte sigue intacto. «Estoy un poco cansado, pero sigo disfrutando de mi gran pasión», confiesa.
Luis Ibáñez ha logrado que sus belenes se conviertan en un elemento esencial de la Navidad en Durango, un atractivo que no solo embellece el municipio, sino que también conecta a las personas con la historia y la tradición. Cada uno de sus belenes es el resultado de un arduo trabajo de planificación y ejecución, donde la creatividad y la destreza manual se combinan para ofrecer una experiencia única a quienes los visitan. Las obras de Ibáñez estarán disponibles para el público hasta el 6 de enero, permitiendo que tanto los locales como los turistas disfruten de su arte durante la temporada navideña.
La historia de Luis Ibáñez es un testimonio de cómo la pasión y la dedicación pueden transformar una tradición en un arte vivo, que no solo se aprecia en la estética, sino que también se siente en el corazón de quienes lo contemplan. Su legado en Durango es un recordatorio de la importancia de mantener vivas las tradiciones y de la capacidad del arte para contar historias que trascienden el tiempo.
