El Fondo de Pensiones Global del Estado noruego, reconocido como el mayor fondo soberano del mundo, ha tomado la decisión de desinvertir en empresas israelíes debido a la escalada del conflicto en Gaza. Esta política, que comenzó a implementarse a principios de agosto de 2025, ha llevado a la venta de acciones en varios bancos y empresas vinculadas a la situación bélica en la región. En un anuncio reciente, el fondo comunicó la venta de sus participaciones en cinco bancos israelíes, así como en el grupo industrial estadounidense Caterpillar, lo que marca un paso significativo en su estrategia de inversión.
La decisión de desinvertir no es aislada; el fondo ya había vendido acciones en 11 empresas israelíes a principios de agosto y ha rescindido todos los contratos con gestores externos en Israel. La razón detrás de estas acciones se centra en el «riesgo inaceptable» de que estas compañías puedan estar contribuyendo a violaciones graves de derechos humanos en contextos de guerra y conflicto. Este enfoque ético es guiado por las recomendaciones anuales del Consejo Ético del fondo, que supervisa las inversiones y su alineación con principios de responsabilidad social.
### Impacto de la Desinversión en el Sector Financiero Israelí
Los cinco bancos israelíes afectados por la reciente desinversión son el First International Bank of Israel, FIBI Holdings, Bank Leumi Le-Israel BM, Mizrahi Tefahot Bank y Bank Hapoalim BM. La decisión de vender acciones en estas instituciones financieras ha generado un debate considerable en Noruega, especialmente después de que se revelara que el fondo poseía inversiones en empresas relacionadas con el conflicto en Gaza. Según informes de medios noruegos, el fondo tenía acciones en una compañía que se dedica al mantenimiento de cazas de combate israelíes, lo que provocó una fuerte reacción del gobierno noruego.
El ministro de Finanzas, Jens Stoltenberg, quien también fue secretario general de la OTAN, ha estado en el centro de esta controversia. Tras conocer la magnitud de las inversiones del fondo en empresas vinculadas a la guerra, Stoltenberg exigió una revisión exhaustiva de las inversiones y un control más riguroso sobre las mismas. En sus declaraciones, enfatizó la necesidad de que el fondo limitara sus inversiones a aquellas compañías que forman parte del índice de referencia de acciones, además de eliminar la dependencia de gestores externos.
La situación en Gaza ha sido descrita como una crisis humanitaria grave, lo que ha llevado al fondo a reevaluar su postura sobre las inversiones en la región. En un comunicado, el fondo expresó: «Invertimos en compañías que operan en un país en guerra y las condiciones en Gaza y Cisjordania han empeorado». Esta declaración refleja la creciente preocupación por el impacto de las inversiones en contextos de conflicto y la responsabilidad que tienen las instituciones financieras en la promoción de la paz y la estabilidad.
### Reacciones y Consecuencias de la Política de Desinversión
La política de desinversión del fondo soberano noruego ha suscitado diversas reacciones tanto en Noruega como en Israel. Por un lado, muchos en Noruega apoyan la decisión, argumentando que es un paso necesario para alinear las inversiones con los principios de derechos humanos y ética. Sin embargo, también hay quienes critican esta medida, argumentando que podría tener un impacto negativo en la economía israelí y en las relaciones entre Noruega e Israel.
Desde la perspectiva israelí, la desinversión del fondo noruego podría ser vista como un acto de presión que podría afectar la estabilidad financiera de las empresas involucradas. La venta de acciones en bancos y otras instituciones financieras podría generar incertidumbre en el mercado y afectar la confianza de otros inversores internacionales. Además, algunos analistas advierten que esta política podría sentar un precedente para otros fondos soberanos y entidades financieras que podrían seguir el ejemplo de Noruega.
A medida que el conflicto en Gaza continúa, la postura del fondo soberano noruego podría evolucionar. La situación humanitaria en la región sigue siendo crítica, y las decisiones de inversión de instituciones como el fondo noruego tendrán un papel importante en la forma en que se perciben las relaciones internacionales y la responsabilidad social de las empresas. La presión para actuar de manera ética y responsable en el ámbito de las inversiones es cada vez más fuerte, y el caso del fondo noruego es un claro ejemplo de cómo las decisiones financieras pueden estar intrínsecamente ligadas a cuestiones de derechos humanos y justicia social.