La Unión Europea ha dado un paso significativo en su esfuerzo por frenar la agresión rusa en Ucrania, adoptando un nuevo paquete de sanciones que incluye un tope más estricto al precio del petróleo ruso. Este acuerdo, alcanzado tras intensas negociaciones con Eslovaquia, se considera un avance crucial en la lucha por la estabilidad en la región. La medida busca reducir los ingresos de Rusia, que ha estado utilizando sus recursos energéticos para financiar su campaña militar.
### Un Tope de Precio Más Estricto
El nuevo paquete de sanciones, que se implementará oficialmente el 18 de julio de 2025, establece un límite de 47,6 dólares por barril para el petróleo ruso, un 15% por debajo de la media del precio de mercado del crudo ruso. Esta decisión se produce en un contexto de aumento de precios debido a las tensiones en Oriente Medio, lo que llevó a la Comisión Europea a reconsiderar su propuesta inicial de un tope de 45 dólares.
La revisión del precio se llevará a cabo cada seis meses, lo que permitirá a las autoridades europeas ajustar las medidas según la evolución del mercado. Este enfoque dinámico es esencial para asegurar que las sanciones sigan siendo efectivas en la reducción de los beneficios que Rusia obtiene de sus exportaciones energéticas.
Además del tope de precio, el nuevo paquete incluye la inclusión de un centenar de barcos en la lista negra de la flota fantasma de Moscú, que ha estado utilizando para eludir las sanciones existentes. También se prohíben las transacciones financieras relacionadas con los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que actualmente están inactivos, para evitar que Rusia pueda reactivarlos en el futuro.
### Presión Financiera y Energética
La presión que la UE está ejerciendo sobre Rusia no se limita al sector energético. El nuevo paquete de sanciones también incluye restricciones a 22 bancos rusos y a operadores de terceros países que intenten eludir las sanciones mediante el comercio con Rusia. Esta medida busca cerrar las brechas que han permitido a Rusia continuar sus operaciones comerciales a pesar de las restricciones impuestas anteriormente.
Además, se prohíbe la exportación de tecnología crítica para la fabricación de drones, un componente esencial en la estrategia militar rusa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha destacado que estas sanciones son algunas de las más contundentes que se han implementado hasta ahora, subrayando que el objetivo es «golpear el corazón de la maquinaria bélica rusa».
La presión sobre Eslovaquia, que había bloqueado el paquete de sanciones debido a preocupaciones sobre su dependencia energética de Rusia, ha sido significativa. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, había exigido garantías de que su país podría seguir importando energía a precios asequibles incluso después de que se prohíban las importaciones de petróleo ruso en 2028. A pesar de sus reservas, Fico finalmente accedió a las condiciones de la UE, aunque no sin expresar su desacuerdo con la propuesta de detener todos los suministros de gas ruso, calificándola de «estúpida».
### La Respuesta de Rusia
Desde el Kremlin, la reacción a las nuevas sanciones ha sido de desdén. El portavoz Dmitry Peskov ha calificado las medidas de unilaterales e ilegales, argumentando que reflejan una postura sistemáticamente antirrusa por parte de Europa. Sin embargo, Peskov también ha reconocido que Rusia ha desarrollado una cierta «inmunidad» a las sanciones, adaptándose a las restricciones impuestas por Occidente.
El gobierno ruso ha minimizado el impacto de las nuevas restricciones, sugiriendo que no perturbarán significativamente el comercio petrolero del país. A pesar de las sanciones, Rusia ha encontrado formas de continuar sus operaciones comerciales, lo que plantea un desafío para la efectividad de las medidas impuestas por la UE.
Fico, en su defensa de la posición de Eslovaquia, ha señalado que su país está gastando cientos de millones para compensar los altos precios de la energía y ha negociado con la Comisión Europea la posibilidad de utilizar fondos europeos para mitigar el impacto de las sanciones. Esta situación resalta la complejidad de la interdependencia energética en Europa y cómo las decisiones políticas pueden tener repercusiones económicas significativas para los países miembros.
La adopción de este nuevo paquete de sanciones es un reflejo de la determinación de la Unión Europea de mantener la presión sobre Rusia mientras continúa la guerra en Ucrania. A medida que la situación evoluciona, será crucial observar cómo estas medidas impactan tanto en la economía rusa como en la estabilidad energética de los países europeos.